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Alto costo de la vida genera angustia permanente en los venezolanos

Alto costo de la vida genera angustia permanente en los venezolanos

lunes 16 de mayo de 2016, 15:49h
El ingreso mínimo integral, desde el primero de mayo pasa a 33,636 bolívares, con la suma del salario (15.051 bolívares) y un bono de alimentación obligatorio (18.585 bolívares). Sin embargo, el incremento salarial no es suficiente para hacerle frente a la inflación y lograr recuperar el poder adquisitivo de los venezolanos.
“Estamos sobreviviendo”, “Es un estrés permanente salir a buscar alimentos”, “Esa ansiedad de no saber qué voy a comer hoy”, “Ahora pagamos más y llevamos menos productos”, “El dinero no te alcanza para cubrir ninguna necesidad básica”, son algunas de las frases que reflejan la realidad del venezolano debatiéndose entre los altos precios, la escasez y el deterioro en la capacidad de compra.

Y es que la angustia y el nerviosismo se convirtieron en su estilo de vida, porque la plata no le alcanza para alimentar, educar ni hacer feliz a su familia; debido a una inflación (con cara de hiperinflación) que se devora el salario mínimo, el cual desde el año 2013 ha sido incrementado en 12 oportunidades, quedando hoy en Bs. 15.051, lo que representa 501 bolívares diarios.

“Con eso no puedes pagar un refresco de dos litros, que te vale 600 bolívares, tampoco puedes desayunar, porque dos empanadas y una malta sobrepasan los 500 bolívares. Eso produce una angustia existencial, porque algo tan básico como un pabellón criollo no está al alcance de todos. Mi compra se concentra en harinas, arroz y pasta, sin poder adquirir carnes, granos, frutas ni vegetales”, dijo Gabriela Colmenares.

Por ello, al preguntar a cualquier persona si se ha deteriorado su calidad vida, apresura a responder con un rotundo sí, porque el Gobierno no solo raciona los alimentos, en el “combo” también van incluidos servicios básicos como la luz y el agua. “Tienes que programarte en función de cuando te toca comprar por el terminal de la cédula, cuando hay agua o luz en tu casa, qué días debes trabajar, en un estrés permanente que va en detrimento de la salud, sector que también está en crisis en el país”, sentenció Amelia Vega.

Según cifras del Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas – FVM), el precio de la Canasta Básica Familiar en el mes de marzo llegó a 203 mil 943 con 95 bolívares. Los cálculos suponen que se requieren 17 salarios mínimos (11 mil 577 con 81 bolívares) para poder cubrirla.

“No nos alcanza para comprar todos los productos de la cesta básica, y tampoco se consiguen”, reconoció Gerardo García, quien está pagando alimentos y medicinas con sus tarjetas de crédito. Como él, cientos de venezolanos se están endeudando para paliar la inflación, no están ahorrando, e incluso algunos están usando sus ahorros, pidiendo anticipos de sus prestaciones sociales y/o préstamos en el trabajo.

De manera que el aumento del salario mínimo resulta irrelevante, frente a lo que representa el alto costo de la vida. Analistas económicos aseguran que el país se encuentra sumergido en una espiral de recesión y de inflación, donde los productos están costando muchísimo más y no se consiguen, lo cual te genera angustia e insatisfacción.

De acuerdo con datos extraoficiales del Banco Central de Venezuela, presentados al directorio de esa institución, la variación en el Índice Nacional de Precios (inflación) en el mes de abril se ubicó en 18,7% y la inflación acumulada enero a abril de 2016 en 86,4%, la más alta registrada por esa institución para ese período. Es así como la inflación anualizada (últimos 12 meses, de mayo 2015 a abril de 2016) alcanzó la astronómica cifra de 397,4%.

El hambre en números

La pérdida de la capacidad adquisitiva ha hecho que muchos recurran a empleos informales: Hay ingenieros taxistas, médicos comerciantes, licenciados meseros, estilistas y maquilladores que revenden productos básicos; en fin, profesionales “matando tigritos” en busca de mayores ingresos, porque va a llegar el momento que con los tickets de alimentación solo puedas comprar dos productos.

“Quien iba a creer que el cartón de huevos llegaría a 3 mil bolívares, cuando hace tres años lo comprabas en 200. El alza de los precios es descomunal desde 2013 cuando podías hacer un mercado con 2 mil bolívares, ahora eso no te alcanza ni para comprar un kilo de jamón o queso. A la mayoría no le alcanza el dinero para comprar alimentos, y muchos están comiendo una sola vez al día”, dijo Carolina Pérez.

En efecto, las encuestadoras lo reportaron recientemente: Datos encontró que 90% dice comprar menos alimentos, Venebarómetro estima que 31% asegura comer menos de tres veces al día, y Encovi halló que 15% considera su alimentación monótona o deficiente. Asimismo, según esta ultima encuestadora, 12% come dos o menos veces al día, 40% de lo que comen es maíz, arroz, pastas y grasas, y al 87% no le alcanza el dinero para la comida.

Los datos oficiales sobre alimentación no se publican desde 2013, cuando la crisis económica apenas arrancaba: en ese momento el Instituto Nacional de Estadística reportó que el hambre –medida por consumo de calorías– afectaba a 5% de los venezolanos. Tres años después, los venezolanos están viviendo una emergencia alimentaria, marcada por la escasez, la inflación y la recesión.

Reacciones del sector privado

Analistas y economista insisten en que el presidente Maduro debe anunciar medidas económicas reales que ayuden verdaderamente al venezolano, tomando en cuenta que el país cerró 2015 con una inflación de 180%, según cifras oficiales, y en 2016 será de un 720%, según cálculos del Fondo Monetario Internacional (FMI).

“Los indicadores venezolanos demuestran que la crisis económica cada vez es peor”, aseguró el presidente de Fedecámaras, Francisco Martínez, al recordar que los empresarios no reciben mercancía, materias primas ni divisas, tampoco cuentan con los medios para abastecer el mercado, lo que los imposibilita para seguir trabajando. Además de enfrentar problemas eléctricos, incertidumbre política, controles de precios y falta de maquinarias.

Igualmente la presidenta del Consejo Nacional del Comercio y los Servicios (Consecomercio), Cipriana Ramos, expresó su preocupación por las empresas que se verán en aprietos para pagar a sus empleados el nuevo salario. Ramos señaló a través de su cuenta en twitter: “Sin producción y con alta inflación, la pregunta es: ¿Cuántos negocios podrán pagar el aumento? ¿Para qué alcanzará?”.

Fedenaga ha sido otro de los gremios que también se ha pronunciado respecto a la crisis del país, destacando que el consumo de carne ha caído 60%. “No la pueden comprar porque tenemos un salario como vemos, una decisión aislada, sin consulta, que no tiene nada que ver con las necesidades reales del país. Actualmente los venezolanos tienen la peor nutrición en proteína animal”, dijo Carlos Albornoz.

De manera que los gremios mantienen su exhorto al Ejecutivo a reaccionar ante las dificultades que agobian al país y enfrentar las causas que generan dicha problemática, ya que hoy la consecuencia es lo peor de dos realidades conexas: Desempleo y una incontenible degradación de la calidad de vida de los consumidores.
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