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El muy genial ingeniero Eladio Dieste Saint Martin

El muy genial ingeniero Eladio Dieste Saint Martin

Por Manuel Suárez Suárez
lunes 02 de agosto de 2021, 14:28h

La UNESCO viene de incluir en su lista de Patrimonio Mundial de la Humanidad a una obra arquitectónica que está en la República Oriental del Uruguay. Se trata de la iglesia del “Cristo Obrero” que se construyó en la Estación Atlántida (Canelones) a poco menos de 50 km de Montevideo. Conozco la construcción y conocí a su autor, el ingeniero Eladio Dieste Saint Martin, a quien tuve la honra de presentar en una charla sobre Castelao en el Patronato da Cultura Galega. Recuerdo que hubo que convencerlo. Era muy discreto y también humilde ya que decía no saber casi nada sobre la vida y la obra de nuestro ilustre rianxeiro. Si aceptó fue por la insistencia del doctor Couceiro con quien tenía una muy buena amistad. El bueno de don Pedro le dijo que era una conversación entre amigos y que era suficiente con hablar de sus recuerdos de las visitas familiares a Rianxo. Fue muy emotivo escuchar el recorrido sentimental del sobrino uruguayo de Rafael Dieste por las calles de la villa marinera de nacimiento de sus ancestros paternos.

La familia Dieste es un muy buen ejemplo de que la emigración no pudo agrietar el sentimiento de identidad afectiva entre la orilla atlántica del norte y la del sur. Lo cierto es que la Banda Oriental está siempre presente en la vida cotidiana de la marinera villa de Rianxo. El padre de don Eladio (Eladio Dieste Gonçalves) por las tardes toma mate en compañía de su esposa nacida en Salto (Elisa Saint Martin era de familia francesa) y reflexiona sobre las vueltas que da la vida, mientras recuerda a las hermosas palmeras de butiá que lo vieron nacer en Castillos (Rocha). En la capital uruguaya, en el Patronato da Cultura Galega, conocí a doña Mireia (Mireya-Magdalena Dieste Fernández) que era hija de Eduardo Dieste Gonçalves. Hizo la visita en compañía de Luis Seoane que participó de un acto en la recién inaugurada sede propia de la muy activa entidad gallega. Me fue presentada por Fernando Pereira Caamaño y recuerdo perfectamente que doña Mireia llevaba en el cuello un hermoso colgante de cerámica de “Sargadelos” con la forma del escudo de Galicia. Le conté que su cuñado (Ramón Baltar Domínguez) fue quien me atendió en Santiago de Compostela por causa de las 33 heridas que me ocasionara un lobo o loba en un monte de mi aldea de Tines. Allí fue donde me dijo que había nacido en Montevideo (yo pensaba que había sido en Buenos Aires) pero que con seis años ya estaba en Londres por motivo del destino diplomático de su padre. Yo aún no conocía a don Eladio y no le hice ninguna pregunta sobre su primo ingeniero que ya de aquella, creo fue el año 1974, tenía realizado varias obras de enorme calidad y originalidad.

La fama de don Eladio y el reconocimiento mundial a su labor se fundamenta en su creación de la curva catenaria que es una innovación constructiva ya que incorpora la bóveda de ladrillos a la arquitectura contemporánea. El ingeniero montevideano Juan Grompone dice que “fue una genialidad por la sencillez de su concepción y por su influencia en la arquitectura moderna”. Fue distinguido por su valiosa trayectoria profesional por la Universidad de La República (UDELAR) con el nombramiento de Arquitecto Honorario. En el año 2005, el MOMA de New York, la Princeton University y el MIT de Massachussets designan a este año como el “Dieste Year”. El arquitecto argentino Pablo Castro expresa: A su arquitectura no se la puede encuadrar en un estilo. Es original, sorprendente y de resistencia ya que resiste a las corrientes y modas dominantes. La mayor innovación del siglo XX comienza con Gaudí y termina con Dieste. Don Eladio fue un firme defensor de la convivencia democrática y nunca escondió su pensamiento. En el año 1971 fue el candidato del Frente Amplio a la Intendencia Municipal de Artigas (su lugar de nacimiento) y en 1973 renuncia a su cátedra en la facultad de Ingeniería, después de que los golpistas intervengan la enseñanza universitaria, de forma dictatorial.

Hay infinidad de publicaciones (recomiendo la lectura de Crónicas Migrantes de Armando Olveira Ramos) que estudian su obra. Se organizaron exposiciones en varios países pero yo pienso y propongo que se le rinda homenaje en Rianxo ya que don Eladio es un miembro más del excelso grupo de rianxeiros que nos alumbran las rutas de nuestras futuras singladuras. Su hijo Esteban (arquitecto) hace la siguiente consideración sobre la iglesia del Cristo Obrero que fue premiada por la UNESCO: Mi padre era un gran humanista y considero que esa iglesia es como el resumen de sus ideas en cuanto al devenir de la humanidad hacia un mundo mejor. La hija de Joaquín Torres García nos dice: Eladio tenía una gran admiración por la construcción en la Edad Media y por como se hicieron las catedrales, en las que cada uno llevaba su piedra y la ponía allí. Él quería hacer eso, ladrillo a ladrillo. La antropóloga Nuria Sanz (Jefa de la Sección América/Centro do Patrimonio Mundial) expresa lo seguinte: Dieste utiliza el ladrillo con el lenguaje de la flexibilidad. Su obra no tiene un milímetro de pesadez, ni de limitaciones constructivas ni lumínicas. Lo suyo es la solidez material y la expresión inmaterial. Inventa formas de ingreso de la luz, mueve los ejes. Su mensaje es que “no hay que levantar la voz para hacer ruido”; ya que así era él.

Manuel Suárez Suárez

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