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Pero, ¿qué hacemos en Afganistán?

Probablemente, el ecuatoriano Estanley Mera Vera y el pacense Germán Pérez Burgos han muerto en Afganistán sin saber muy bien por qué. Tanto ellos, como otros seis militares españoles heridos por la explosión de una mina, formaban parte de las tropas españolas destacadas en Afganistán. Podría decirse sin temor a error que éste era un atentado anunciado, como los que le seguirán, según auguran los más pesimistas. Pero algo de razón tienen para tan malos augurios: olvidándonos de accidentes como el del Yak-42, éste ha sido el cuarto ataque hostil que sufre el contingente español desde el pasado mes de julio.

La pregunta es obvia: ¿qué hacemos en Afganistán? Allí nos llevó José María Aznar con la ola de ira que se desató tras el 11-S. Allí fuimos y allí estamos bajo bandera de la OTAN. Pero la pregunta sigue en pie: ¿Qué hacen nuestras tropas en Afganistán? Nuestro Gobierno ‘vende’ que llevamos ‘ayuda humanitaria’, que construimos carreteras, que enseñamos a la población, que llevamos Sanidad donde no la hay. ¿Pero no eran los mismos argumentos que usaba Aznar para justificar la presencia española en Irak?

A Zapatero y sus asesores se les ha llenado la boca de decir –acaso un tanto electoralistamente- que “yo fui quien sacó las tropas de Irak”, y España casi entera aplaudió. Pero a Zapatero y a sus asesores no se les ha oído reconocer que es este Gobierno el que, acaso para contentar a un Bush muy disgustado con España, ha ampliado considerablemente la presencia española en Afganistán, la auténtica espina de Estados Unidos, como anteriormente lo fue de la extinta Unión Soviética. Y ni a Zapatero ni a sus asesores se les ha oído tampoco reconocer que Afganistán es un país en guerra.

Desde la izquierda real, Llamazares viene reclamando la retirada total de tropas de Afganistán. Para IU es una operación que dirige la OTAN, sí, pero que no tiene cobertura a través de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), sino que se trata de una simple “ocupación e invasión” de un país, y que lo único que pretende Bush es garantizarse un gaseoducto en Asia Central con la salida al mar, y que, además, se ha utilizado por el Gobierno de Zapatero para contentar a la Administración norteamericana por la salida de Irak.

El ministro de Defensa, José Antonio Alonso, comparecerá este martes en el Congreso. Irá cargado de datos; pero serán datos técnicos, ‘mecánicos’, autoexculpatorios, tales como que el vehículo español atacado llevaba inhibidores –no como en el Líbano-, que la protección de nuestras tropas es total, pero, claro, que hay imprevistos, que estamos ahí exclusivamente para ayudar, por ejemplo, en la construcción de carreteras. Vaya, que ahora nuestros paracaidistas son peones camineros. Hablará de cuestiones técnicas y puede que hasta reconozca el riesgo de participar en la ocupación de un país. Pero sólo IU -y acaso ERC- le preguntarán por la cuestión vital: ¿Qué hacemos en Afganistán?

Zapatero se sonreirá esta noche con Bush –Zapatero asiste a la Reunión de Alto Nivel sobre Cambio Climático de la ONU- y puede que hasta haya foto. Será la noticia del día. La Administración norteamericana ya no tiene las uñas tan afiladas contra el actual Gobierno de España. Dos soldados volverán a casa en bolsas de plástico. Aquí no ha pasado nada.
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