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Otra nueva magnífica obra: 'José Tomás. Luces y sombras. Sangre y triunfo'

La bella literatura de Javier Villán, por la Puerta Grande

Las matemáticas no fallan en este caso. De la suma de dos genios sólo podía salir una obra genial. Así acontece con el último libro del  polifacético Javier Villán, sublime sin interrupción en todo lo que alumbra, sobre el número uno de la torería andante, el mesías de la religión laica de la Fiesta. La lectura de 'José Tomás. Luces y sombras. Sangre y triunfo' (La esfera de los libros) es una suma ininterrumpida de placeres. Las matemáticas no fallan.
La literatura taurina está de enhorabuena. Y sus lectores, también. Porque uno de los intelectuales de mayor calado actual, Javier Villán, acaba de festonear una nueva obra. Para nuestro bien de lectores y el de toda su santa iglesia laica de catecúmenos que le admiran, 'José Tomás. Luces y sombras. Sangre y triunfo' añade un punto más de gloria en el olimpo literario en general y el táurico en particular. 

Del propio título se deduce que no se trata de una hagiografía del coletudo de Galapagar, sino de una serie de miniensayos de todas las caracacterísticas de la muy específica forma de enfrentarse a los bicornes de este mesías, siempre bajo el común denominador del derroche de testosterona, apoyados en extraordinarias fotografías del archivo del diario 'El Mundo' -donde gozamos de las crónicas del autor del libro- y de otro genio, en su caso de la fotografía, Constante.

A lo largo de sus casi 180 páginas, el crítico taurino que mejor escribe -opinión muy extendida y que quien esto firma defiende-, el que tiene por bandera e insobornable principio la independencia, al que leen incluso los contrarios a la Fiesta, desgrana con su pluma olorosa y flamígera toda la compulsión en los sentidos con la que José Tomás suele estremecer las fibras sensibles de los afortunados pero intraqnuilos espectadores, casi siempre sufrientes cual si llevaran una aguja en el esófago ante la eterna verdad y autenticidad de su toreo.

Son cinco capítulos de bella y oceánica literatura -profunda como los naturales del coletudo- que, junto a la introducción, repasan, como su título indica, las luces -mágico toreo con percal y flámula- y las sombras -algunos desafueros y los muchos soliviantes de sus carnes en forma de cornadas- del sumo sacerdote de la liturgia táurica. Del hombre estoico e íntegro en los ruedos y fuera de ellos que ha revolucionado la Fiesta.

Segundo libro sobre el mesías del toreo

Este nada oportunista libro de Villán, escrito antes de las dos gloriosa tardes del de Galapagar en Las Ventas, donde superó con matrícula de honor el difícil examen del sanedrín sabio de su afición, sucede al anterior, otra joya a degustar, 'José Tomás: claves rituales de un enigma'. E incluso al que dedicó años antes a otros dos oficiantes del toreo (lírico, Curro Vázquez y èpico César Rincón)

Y es que como el coletudo protagonista de 'Luces y sombras', el polifacético Villán -poeta, ensayista, crítico literario y teatral, periodista- se muestra sublime sin interrupción, que no en vano ahí está su larga hoja de servicios a la literatura con su enorme y variadísima ristra de obras desde su 'Memoria sentimental' a 'El corazón cruel de la ceniza', su reciente antología poética', pasando por 'Umbral de la escritura absoluta', 'Rumbo a Santiago, crónica viva del Camino', 'Tole, catole, cuneta' y un inacabable etcétera.

Si el toreo de José Tomás es eterno, si detiene el tiempo, lo mismo acontece con los libros de Villán en general y con éste en particular. Otra Puerta Grande que añadir a su currículum. Otra salida a hombros. Otra creación imprescindible para cualquier lector con sensibilidad.
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