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Al frente de la Dirección General de Colectividades y Migrantes del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires,

Gastón Juan no lo duda: “desde un aspecto humano, la Ciudad de Buenos Aires también es la más linda del mundo”
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Gastón Juan no lo duda: “desde un aspecto humano, la Ciudad de Buenos Aires también es la más linda del mundo”

Objetivos muy claros para la gestión

Por Eduardo Fleming
sábado 11 de julio de 2026, 15:45h
Actualizado el: 07/11/2026 20:46h

Desde septiembre del 2025 Gastón Juan se encuentra al frente de la Dirección General de Colectividades y Migrantes del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, un cargo muy afín a su historia, donde desde muy chico lo tuvo vinculado, en primer término a la colectividad gallega y española y con el correr de los años a las colectividades en general.

Para Gastón Juan esta función significa “todo un honor”, y recordó en diálogo con Diario Crítico de Argentina cuando el jefe de gobierno Jorge Macri lo llamó para pedirle el acompañamiento en esa cartera, y “en ese momento estaba como presidente de la Federación Argentina de Colectividades y es un desafío porque es trabajar con la familia, ya que me críe en este mundo de las colectividades, soy amigo de todos los dirigentes de colectividades, hicimos una historia en común, con puntos de encuentro y puntos de disidencia, pero siempre desde el respeto y del trabajo y la construcción.

DCDA: Conociendo de primera mano el movimiento y las necesidades del mundo de las colectividades, ¿cuáles son los objetivos que planteaste para la gestión?

Gastón Juan: El objetivo y desafío es potenciar este mundo de las colectividades, sobre todo lo que más me interesa es visibilizar lo que representan las colectividades en el ámbito de la ciudad de Buenos Aires, ese gran aporte que han significado las distintas colectividades que llegaron y que siguen llegando a nuestra ciudad día a día, y sacar a las colectividades de ese espacio de la comida típica y el baile tradicional, para poder mostrar que, además de eso, que es importante y que es valioso, las colectividades han aportado académicos, intelectuales, científicos, profesionales de todas las ramas, comerciantes, industrias, empresas. Todo esto me parece que es importante para que se visibilice ese aporte, y como el mismo jefe de gobierno dice muchas veces cómo no sería posible entender a la ciudad de Buenos Aires sin una sola de todas esas colectividades que en algún momento llegaron.

DCDA: Y unas colectividades que, de parte de su gente, siempre tuvieron ese agradecimiento, no solo al país, sino a la ciudad, que los dejó crecer, formarse, crear una familia, que sus hijos puedan ser profesionales, y siempre preservando su amor por su patria, pero incorporando también el amor por Argentina.

GJ: Sí, definitivamente, mirá, incluso esto que está pasando ahora, tristemente con el trágico terremoto que ocurrió en Venezuela, para mí es una gran muestra de algo que yo llamo desde hace mucho tiempo el efecto conventillo. La ciudad de Buenos Aires es lo que es, y los vecinos y vecinas de la ciudad somos lo que somos, por el efecto conventillo. Cuando llegaron aquellas migraciones masivas, el punto donde vivían, el lugar donde vivían era el conventillo, que tenían un baño común, una cocina común, había que organizarse para usar esos dos lugares de una casa tan importante para la vida cotidiana, y cada uno tenía su habitación, con su particularidad, con su identidad, con su idioma, con su cultura. Pero en el patio del conventillo coincidían todos, y cuando todos se iban a trabajar y quedaba una persona al cuidado de los hijos de todos, por ahí, cuando la familia polaca llegaba la noche, se encontraba que su hijo le pedía el pan en italiano y no en polaco, o cuando llegaba el español veía que su hijo pedía agua en japonés porque se había quedado con la señora japonesa y les hablaba en su idioma. Esta diferenciación que nunca existió, sino en cada una de las habitaciones, porque en el patio, en la cocina y en el baño eran todos identidad, es lo que yo creo que es el efecto conventillo, y pasa como pasaba en esos lugares, que cuando le pasa algo a uno, nos pasa a todos. Esto que está pasando con Venezuela mostró la solidaridad de nuestra ciudad, sobre todo, y creo que es parte de eso. Entender que, a pesar de poder tener un idioma distinto, una comida diferente, una identidad cultural distinta, incluso formas de hacer las cosas diferentes, coincidimos en muchos otros aspectos y nos centramos en esos aspectos de coincidencia y eso es lo que formó a nuestra ciudad, la sigue formando hoy en día, y ese efecto conventillo es el que nos permite que en nuestra ciudad convivan comunidades que en sus países de origen hoy están enfrentados.

DCDA: Dentro de las particularidades que tiene la Ciudad de Buenos Aires, a diferencia de otras, se encuentra la integración y respeto que hay en el día a entre las distintas colectividades, que pueden llegar a tener diferencias políticas o religiosas pero acá todo queda de lado generando una gran convivencia, ¿cómo lo ves vos?

GJ: Sí, creo que esa diferenciación, cuando uno ve los problemas que está teniendo Europa o incluso Estados Unidos con las migraciones, creo que habla de una historia que tenemos nosotros de pluriculturalidad y no multiculturalidad, ¿no?, en la ciudad de Buenos Aires nunca hubo guetos. Cuando uno ve el barrio chino o el barrio de Once, por el que pasaron los judíos, los peruanos, los chinos. Son barrios en los que se acercan a comerciar las colectividades. Después, cada uno vive donde quiere, y comparte su vida con el resto de los vecinos sin marcar diferencias. Ahí hay una palabra que también me gusta y que siempre la antepongo a una palabra que se usa mucho, que es la tolerancia. Yo prefiero usar la convivencia, me gusta más y me parece que nos representa más la palabra convivencia, el que convive comparte su vida con el otro más allá de las diferencias que pueda tener, y la ciudad de Buenos Aires para mí es un gran ejemplo mundial de convivencia. Incluso, me parece que cuando nosotros decimos este eslogan que venimos usando de la ciudad más linda del mundo, yo creo que, si la miramos desde un aspecto humano, la ciudad de Buenos Aires es la más linda del mundo porque es una ciudad en la que la convivencia se vive como casi en ningún lugar del mundo.

DCDA: Desde tu propia experiencia, donde presidiste la Sociedade Galega de Arantei, Vilamarín e A Peroxa, y la Federación Argentina de Colectividades, ¿cómo ves la integración que tienen que dar las colectividades con la sociedad civil y las instituciones que de repente no forman parte de la propia colectividad?

GJ: Sí, como decíamos antes, después de haber sido presidente de una institución de la colectividad gallega, presidente de la Federación Argentina de Colectividades, te puedo decir que con todas las organizaciones pasa lo mismo, sobre todo con las que tienen sede social, en cuyas instalaciones hace vida el barrio en el que en el que esa colectividad se desarrolla. No solamente dentro de esas instituciones se llevan adelante actividades tradicionales, que tienen que ver con la identidad cultural de esa colectividad, que tienen que ver con las prácticas y costumbres de la misma, sino que también se desarrollan otro tipo de actividades, y quienes la llevan adelante son los vecinos y vecinas de ese barrio. Los espacios comunes, muchas de las reuniones de vecinos que hace el jefe de gobierno y que hacen las distintas áreas de gobierno se hacen en organizaciones de colectividades, porque son el centro social de muchas de las comunidades en cada una de nuestras comunas. Entonces, esa identidad también tiene que ver con algo que, por ejemplo, pasa con las colectividades que no tienen sede social, pero que también, de alguna manera, tienen un arraigo en una plaza, en una iglesia, en algún espacio de la ciudad en el que pueden desarrollar su vida diaria, y al que se acercan otros vecinos y vecinas de la ciudad que no son de esa comunidad a compartir con ellos.

DCDA: Y todo el desafío que se plantea de que no se pierdan las costumbres y tradiciones pero que los jóvenes puedan sumarse también con mayor cantidad de propuestas para que la colectividad siga adelante, ¿no?

GJ: Sí, lo hablábamos en el último congreso de dirigentes de colectividades, donde tuvimos una experiencia muy interesante con dirigentes sub- cuarenta o integrantes de las organizaciones de esas edades más jóvenes, y creo que hay un gran desafío, que es el de resignificar el paradigma de las colectividades, sobre todo de las viejas migraciones, nuestra dirección es la dirección general de colectividades y migrantes, y, en realidad, para mí es todo lo mismo, es todo uno. Son todos migrantes, con la particularidad que los migrantes que tienen más tiempo en la ciudad hoy llevan adelante sus organizaciones, los hijos, los nietos, los bisnietos, a diferencia de los nuevos migrantes, que son ellos mismos, y tal vez, en algunos casos, sus hijos quienes llevan adelante las organizaciones.

En esa lógica me parece que hay que resignificar el paradigma de las instituciones, que ya no tiene que ver solamente con mantener la identidad cultural, porque, bueno, antes era necesario porque la información llegaba a la semana, al mes. Mantener viva una identidad con las distancias, las comunicaciones que había, era mucho más complejo. Hoy, prácticamente, nos enteramos al minuto lo que está pasando en el país de origen. Hay diálogo permanente con las familias, antes el correo llegaba cuando llegaba, entonces, creo que hay que resignificar ese paradigma, pero también, de alguna manera, aprovechando esta esta pluriculturalidad de nuestra ciudad y esta pluri identidad que tiene nuestra ciudad, entender a las colectividades y a las comunidades migrantes como puentes para poder llegar a esos países de origen. Puentes en los cuales esos países de origen pueden recibir lo que la ciudad de Buenos Aires tiene para dar, y, al revés, que la ciudad de Buenos Aires también pueda expandirse y extenderse a esos países de origen de nuestras distintas comunidades, de nuestras distintas colectividades, a través de los integrantes de esas comunidades. Me parece que esos puentes que pueden ser de integración comercial, pueden ser de expansión cultural, artística, hay un montón de actividades que se pueden llevar adelante, y hoy tal vez resignificar a las instituciones de colectividades puede pasar por ahí.

Siempre se dice una frase que realmente tiene un significado importante que las instituciones de las colectividades son la principal embajada, ¿qué pensás al respecto?

GJ: Sí, a ver, las instituciones de colectividades tienen una particularidad muy grande, y hoy, como funcionario, me toca recordar palabras mías cuando me ha tocado ser dirigente, que tiene que ver con que los funcionarios pasamos, los diplomáticos pasan, las instituciones siguen estando ahí por décadas, los dirigentes siguen siendo dirigentes en sus distintas instituciones, van a seguir siendo socios, van a seguir participando sus familias en esas actividades, y creo que eso nos exige a quienes nos toca ser funcionarios o diplomáticos la responsabilidad de ejercer nuestro cargo teniendo en claro esto, ¿no? Las instituciones nos trascienden.

¿Algún mensaje que quieras dejar?

Simplemente decirles a quienes sientan o tengan esa identidad en momentos en los que la gente piensa en pasaportes, en ciudadanías, porque esto pasa con muchas comunidades, con muchas colectividades que se acerquen a las instituciones de colectividades. Que quien tenga el orgullo de ser hijo, de ser nieto o de haber nacido en otro país, se acerque a las instituciones de colectividades. Es fundamental que las instituciones de colectividades mantengan esa vida que han tenido, que sigan siendo estos espacios de contención. Se aprecia muchísimo cuando pasan situaciones, como decía antes, como la de Venezuela, la de Ucrania, lo que pasó en Armenia, todas estas cuestiones ponen arriba de la mesa cómo vivir en comunidad, y en esas situaciones tristes es mucho más fácil y es mucho más llevadero hacerlo entre todos. Creo que, como lo malo se vive bueno, se vive bien en comunidad, me parece que lo bueno también se puede vivir bien en comunidad, Invitar a la gente, a todas aquellas personas que cuando dicen su apellido o alguien les dice son de tal origen o tienen tal, y hablan orgullosos de sus abuelos o de sus padres, invitar a toda esa gente a que ese orgullo lo conviertan en trabajo efectivo dentro de las organizaciones de colectividades. Seguir una página de redes sociales o darle me gusta a algo puede ser una partecita, pero lo importante es darle vida a esas instituciones del trabajo. Así que el mensaje podría ser ese, que todas aquellas personas que puedan se acerquen a darle vida a las instituciones de colectividad.

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