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¡Sinceramente, es agotador!

¡Sinceramente, es agotador!

Por Manuel Suárez Suárez
lunes 15 de marzo de 2021, 11:43h

Me entristece ver que la otrora “città aperta” de Buenos Aires lleva años dominada por el odio que distribuye de forma gratuita don Mauricio. Este famoso contrabandista recibe, en las urnas, el apoyo mayoritario de los porteños desde junio de 2007. Lo que más me duele es ver a una gran cantidad de descendientes de gallegos convertidos en abducidos seguidores de la discriminación social. Son los “macrigaitas” que sin despeinarse se deshicieron del hospital del Centro Gallego de Buenos Aires para no tener que coincidir en las consultas con los “negros-grasa-peronista”. Esta porquería de gente criticaba al interventor La Blunda que mantuvo todos los servicios médicos pero aplaudía al interventor Moyano que los cerró casi todos. Al final consiguieron lo que querían ya que ahora tienen una clínica privada en la esquina de Belgrano y Pasco. Son tan buenos cornudos que no protestan a pesar de que el desgobierno de CABA no envía al CGBA las vacunas recibidas de parte del gobierno nacional. Hicieron desaparecer 17.000 vacunas pero ninguna irá al Centro Gallego, a lo mejor resulta que no es una clínica de primera como otras que se beneficiaron de las matufias del gran jefe Larrata. Bueno, lo cierto es que los macrigaitas estaban con los negacionistas pero al ver que se murió un vecino de la vereda de enfrente, les entró el miedo y ahora quieren ser los primeros en pincharse.

En este escenario porteño los macrigaitas tienen claro el bando al que pertenecen: a) están con los incendiarios de la Patagonia; b) están con los especuladores de las grandes cadenas de supermercados que remarcan diariamente la mercadería; c) están con los defraudadores fiscales que ilegalmente sacan del país los cereales para no pagar impuestos. Si lo escuchás hablar, enseguida lo identificás. Su insistencia en que es muy laburador y que “a mí nunca me regalaron nada” te indica que está mintiendo. Los grandes laburadores fueron los padres y abuelos emigrantes que le dejaron en herencia un patrimonio (fuese pequeño, mediano o grande) que les permitió tener una base para ir caminando por la vida. ¿Qué fue lo que los hizo envidiosos e insolidarios? Creo que lo acontecido tiene relación con heredar la parte de “papita rica” de los antecesores y olvidarse de que la casa de Lomas de Zamora o la panadería de Liniers fue conseguida con el ahorro de muchos años de sudor. Es evidente que los macrigaitas son desagradecidos pero también muy hipócritas. Es mentira cuando dicen sentirse orgullosos de sus orígenes. Su pensamiento interior es que los abuelos fueron unos giles que no entendieron que en Argentina la gran guita no se hace sudando sino mediante la especulación financiera o la intermediación comercial. En un país de jodedores hay que avivarse y ser un eficaz coimero como el padre de don Mauricio.

Dentro de unos días, el 18 de marzo, tendrá lugar un acto en Costa Salguero (Centro de Convenciones) que me resulta de lo más asqueroso y por lo tanto de auténtica esencia vomitiva. El contrabandista presenta un libro de su autoría en el que participará el reconocido escritor Varguitas. Es increíble la desfachatez del gran delincuente que aunque carece de los más mínimos conocimientos sobre normas ortográficas (más acentuación y puntuación) tiene mucho talento como envenenador de ciudadanos. Me dicen que Varguitas no debería avalar a tan siniestro personaje pero como el abuelo apátrida gasta mucho no quiere perderse los 100.000 dólares que recibirá por acercarse a la capital argentina. El libro sale a la venta por 1690 pesos (unos 10 euros) siendo el salario mínimo de 21.600 pesos. El libro de doña Cristina titulado Sinceramente se vendía a 600 pesos y fue un extraordinario éxito ya que la edición de 400.000 ejemplares está agotada. En venta por Internet se ofrece a 1590 pesos. La tirada inicial anunciada por don Mauricio es de 150.000 ejemplares de los cuales ya están reservados 30.000 por el desgobierno de la CABA. Más allá de que el libro no tenga el más mínimo interés, debemos buscar la intención que persigue el armado de un acto de nivel internacional. Supongo es para darle su ración de basura neoliberal al rebaño de sinvergüenzas discriminadores que anhela un gobierno nacional que beneficie a los que más tienen, así podrán recoger los vintenes que se le caigan de los bolsillos a sus reverenciados amos.

MANUEL SUÁREZ SUÁREZ

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