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El amigo de Zapatero se convierte en su problema

miércoles 26 de octubre de 2011, 00:09h
El exalcalde de León, aupado en su día a los más altos honores políticos por la decisión personal de su amigo José Luís Rodríguez Zapatero,  puede convertirse en el principal lastre electoral para el PSOE, algo que vendría a dar la razón al sector crítico del partido, liderado por el presidente de Paradores, Miguel Martínez. A las razones reiteradas en el proceso de primarias (fundamentalmente el fracaso electoral) hay que añadir ahora  un incomprensible manejo de dinero de Caja España, de cuya entidad es vicepresidente.

El exalcalde de León entró a trabajar en Caja España como auxiliar administrativo hace 33 años, después de terminar el bachillerato. En los últimos 12 años ha permanecido en excedencia debido a sus cargos políticos, razón que no le ha impedido escalar puestos de responsabilidad hasta alcanzar un sueldo de 106.000 euros anuales. Al cesar como alcalde pidió la incorporación a la plantilla de la Caja, con el fin de que se le reconocieran sus 33 años de servicio y poder acogerse así al plan de prejubilación que finalmente le ha reportado una indemnización de 554.000 euros.

Paco Fernández ha dicho que la indemnización ya cobrada es legal y que la obtiene en su condición de trabajador de la Caja y no como bicoca especial por su cargo de directivo.

Efectivamente, el acuerdo de la Caja con los sindicatos va más allá de la normativa que establece las compensaciones por despido, si bien se ha utilizado esta figura para no cotizar a Hacienda por una parte importante del dinero percibido. La parte correspondiente al ERE, supuesto despido, está exenta de IRPF.

La generosidad de la Caja responde al pacto alcanzado con los sindicatos cuando se negoció la fusión con Caja Duero y, por lo tanto, no es un privilegio exclusivo de Paco Fernández. El pacto establece que los trabajadores con 56 años podrían acogerse a la prejubilación. Cobrarían el sueldo íntegro hasta que cumplan los 64 años. Lo que resulta extraño es que la Caja dio la opción de pagar mes a mes o entregar todo el dinero junto. Obviamente todos los afectados por la medida optaron por un solo pago. Se disparaba con pólvora del rey, está claro.

La ley establece una indemnización máxima de 45 días de sueldo bruto por año trabajado, con un máximo de 44 mensualidades. Paco Fernández tendría derecho a las 44 mensualidades contando también como laboral el tiempo en el que ha estado en excedencia, lo cual no deja de ser ya en sí mismo un privilegio. 106.000 euros dan un sueldo mensual bruto de 8.833 euros, que multiplicado por las 44 mensualidades arrojan un total de  388 mil euros. Los otros 166 mil euros netos percibidos corresponden al complemento hasta cubrir el sueldo de ocho años, concepto por el que Hacienda habría hecho la correspondiente retención.

Sin embargo, al margen de la legalidad del asunto, existen cuestiones no respondidas que desde el punto de vista político pueden resultar demoledoras.
 
¿Es cierto que Paco Fernández ha recibido trato de favor, puesto que ni por edad ni por su situación en la lista  de los aspirantes  a la prejubilación (92 empleados quedaron fuera con mayor antigüedad y derecho) le correspondía la aplicación de la norma?

El sueldo de Paco Fernández fue revisado al alza siendo todavía alcalde. ¿Es normal que a un trabajador se le consolide un sueldo al alza por encima del convenio mientras está en excedencia, o se le cambie de categoría si no va a ejercer nunca esa nueva responsabilidad?

¿Es sólo casualidad que esta subida salarial coincidiera con un cambio radical de postura de Fernández, quien, cual San Pablo caído del caballo, pasó de oponerse a la fusión  de Caja España con Caja Duero a defender con la misma pasión la integración de ambas cajas?

Al margen de la legalidad de la medida, por lo tanto, no será fácil para el ex alcalde explicar el trato recibido en la entidad financiera de la que es todavía vicepresidente (con dietas que sin duda pronto serán desveladas). Una dificultad aún mayor porque aspira a obtener la confianza de los leoneses para que les represente en el Congreso de los Diputados, encargo que le reportará también el consabido sueldo al que añadirá los cobros como concejal del Ayuntamiento de León.

El cabeza de lista del PSOE, José Antonio Alonso, tendrá que desplegar mucha habilidad para que su mensaje electoral, (la evidencia de que Zapatero ha hecho por León lo que ningún otro presidente ha hecho antes), sobresalga de este morboso asunto, comidilla de todas las tertulias.
 
Hay apuestas cruzadas: ¿Seguirá viva la consigna de Zapatero de "prietas las filas"  o le pedirá a su amigo del alma que renuncie por el bien del partido?
Fernando Aller. Periodista.
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