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Una solución parcial que toca sentimientos nacionalistas

Una solución parcial que toca sentimientos nacionalistas

martes 17 de abril de 2012, 16:14h
El paso anunciado por el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner es una solución parcial a una problemática compleja. La medida adoptada no resuelve la crisis energética de fondo.


Argentina enfrenta un problema energético muy grave y de carácter estructural, que se manifiesta a través de una persistente y continua caída de la producción de gas y petróleo.


La extracción petrolera viene cayendo desde 1998 y acumula catorce años ininterrumpidos en baja . Este declive persistente y continuo representa la mayor caída histórica sufrida en el país. En el caso del gas, la producción viene en descenso desde hace ocho años.


Esta caída productiva se topó con una demanda que no ha parado de crecer, lo cual ha llevado a la pérdida del autoabastecimiento energético y a la importación récord de combustibles, la cual en 2011 ascendió a un monto de 9.300 millones de dólares.


Esta situación resulta insostenible para la balanza comercial externa y para las finanzas públicas, las cuales también se ven afectadas por la errónea política de subsidios que el Gobierno viene aplicando desde el inicio de esta gestión política, en el año 2003.


De este modo, focalizar toda la acción oficial sobre YPF proporciona una solución parcia l, porque no se está considerando y atacando el problema de fondo.


YPF representa sólo un tercio de la producción de hidrocarburos del país . La caída de las inversiones y la falta de descubrimientos de nuevos yacimientos resultan comunes a todas las petroleras y no se puede atribuir este declive sólo a YPF.


El proyecto de expropiación del 51% del paquete accionario de YPF -con la intervención inmediata de su administración- es una solución parcial que apunta a tocar la fibra íntima de la población por el sentimiento que aun genera la historia de YPF.


Hay que tener cuidado con los efectos colaterales adversos que puede generar esta suerte de toma hostil de YPF. Es vez de incentivar las inversiones que se necesitan para revertir la crítica situación del sector, la medida podría terminar ahuyentando la llegada de capitales y de inversiones de petroleras extranjeras que se requieren imperiosamente.


Otro error que podría cometer el Gobierno es creer que con las utilidades de YPF, que son de alrededor de US$ 1.200 millones anuales, va a poder cubrir las inversiones que no se hicieron en los últimos años.


Para recuperar el autoabastecimiento, el país necesita un plan serio a largo plazo, que estimule inversiones anuales por una cifra entre tres y cuatro veces más alta que las ganancias de YPF

Jorge Lapeña
Ex secretario de Energía
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