Tras la declaración de Papaleo
Pedirán libros e inventarios en el marco de la causa por la expropiación de Papel Prensa
lunes 24 de junio de 2013, 10:51h
Tras la declaración que la semana pasada brindó Lidia
Papaleo, la Justicia pedirá libros e inventarios de la empresa, antes de
ordenar un estudio técnico, en la causa que investiga si hubo delitos de lesa
humanidad en el traspaso accionario.
La Justicia pedirá libros e inventarios de la empresa Papel
Prensa, antes de ordenar un estudio técnico a peritos del Tribunal de tasadores
de la Nación y del Poder Judicial, tras la declaración que la semana pasada
brindó como testigo Lidia Papaleo, en la causa que investiga si hubo delitos de
lesa humanidad en el traspaso accionario en la última dictadura cívico militar.
El juez federal Julián Ercolini avanzará con este estudio
para determinar si las acciones de la empresa se cedieron a "precio
vil" en noviembre de 1976, luego de que Papaleo declarara que aceptó
vender la empresa por "las presiones sufridas" tras la muerte de su
marido David Graiver en un accidente de avión.
"Las presiones sufridas desde la muerte de David hacen
claro el por qué de la aceptación de la venta" de las acciones de Papel
Prensa, firmada por Papaleo el 2 de noviembre de 1976 a favor de la empresa
"FAPEL" para que finalmente quedasen en manos de los diarios Clarín,
La Nación y La Prensa, según declaró Papaleo, quien es querellante en la causa.
Ante el juez, el 13 de junio pasado, la viuda de Graiver
relató que volvió a la Argentina desde México el 16 de septiembre de 1976, tras
enviudar y con su pequeña hija, y entonces le trasmitieron que "debían
vender todo porque estaban mal vistos por las fuerzas".
En total se desprendieron de 35 empresas, entre ellas Papel
Prensa. "Un tal Manrique le dice a Isidoro (Graiver, hermano del fallecido
empresario) que Papel Prensa se debe vender a los diarios", y además
Papaleo relató que el entonces presidente de la empresa, de apellido Martínez
Segovia, la invitó a tomar algo fuera de la oficina y le dijo que "tenía
que vender Papel Prensa a los diarios y que la orden que tenía era que había
que vender los bienes a gente que fuera argentina y que no fueran judíos".
Según la declaración de Papaleo, a la que accedió Télam, el
fiscal federal Eduardo Taiano que entiende en la causa le preguntó de quién
procedía la orden de vender y ella respondió: Martínez Segovia "me dijo
que la orden venía del Ministerio de Economía, de Martínez de Hoz".
Papaleo refirió que conoció al CEO de Clarín Héctor Magnetto
el día de la firma de la venta de las acciones en la sede del diario La Nación,
al igual que a Bartolomé Mitre, mientras que nunca vio ni conoce a la directora
de Clarín, Ernestina Herrera de Noble, todos imputados en la causa.
También recordó las amenazas que sufrió antes de volver al
país por parte de gente que decía ser de Montoneros y le reclamaba el dinero
cobrado por el rescate del secuestro de los hermanos Born, que decían habían
entregado a Graiver para que administrase.
Y agregó que estando secuestrada, luego de la venta de Papel
Prensa, mientras era torturada para que firmase declaciones que incriminaran a
distintas personas y a su marido, se le corrió la venda y vio en la sala de
torturas a alguien a quien conocía de apellido "Paz", quien le había
reclamado dinero de Montoneros en varias ocasiones.
En la causa se investigan presuntas "maniobras y
acciones extorsivas dirigidas por funcionarios del último gobierno de facto y
de personas vinculadas a la sociedad civil contra los integrantes del grupo
Graiver con el fin de desapoderarlos de la participación accionaria que
detentaran en la sociedad Papel Prensa" según lo que se le leyó a Papaleo
al inicio de su declaración.
Las maniobras para beneficiar "ilegítimamente a quienes
resultaron cesionarias" de las acciones habrían tenido lugar a fines de
1976 vinculadas a la privación ilegal de la libertad y tormentos sufridos por
integrantes de la familia.
Las querellas de la causa sostienen que sólo se pagaron
siete mil dólares del precio total de un millón.
En la audiencia se le mostró a Papaleo la fotocopia de un
recibo simple de FAPEL con la que sería su firma y donde decía haber cobrado el
25 de enero de 1977 la suma de 149 mil dólares.
La testigo dijo no recordarlo y no poder
"asegurar" si era o no su firma la que figuraba.
Sobre su secuestro y el de su suegro, Papaleo recordó que la
torturaban para que atribuyera delitos a Graiver y otras personas vinculados a
movimientos de dinero y que cuando esto ocurrió "ya estaba casi todo
vendido", incluido Papel Prensa, empresa sobre la cual no le preguntaron
los secuestradores, dijo.
Papaleo recordó que le "decían que las tres
fuerzas" querían que se venda, que el socio de Graiver luego desaparecido,
Jorge Rubinstein, se oponía porque quería seguir con las empresas y que ella e
Isidoro Graiver se mostraban a favor de las ventas.
"Todo se vendió a precios irrisorios", dijo al
declarar y en el caso de Papel Prensa "se había acordado un precio que no
se podía modificar, había que aceptarlo".
A la audencia concurrieron los abogados Hugo Wortman Jofre,
defensor de Magnetto; Alejandro Pérez Chada, por su cliente Bartolomé Mitre, el
letrado Pablo Jacoby por Ernestina Herrera de Noble y el patrocinante de
Papaleo, Héctor Rodriguez.
También estuvo presente Luis Alén por la Secretaría de
Derechos Humanos de la Nación y el fiscal Taiano.