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Ya prometieron; ¿y ahora?

Ya tomaron posesión los nuevos ministros, ya hemos escuchado las primeras reacciones y las declaraciones iniciales de los flamantes miembros del primer gobierno de la segunda legislatura de Zapatero. Y, aun dando los cien días de gracia que otros le niegan al flamante Ejecutivo, hay que reconocer que existen cosas que rechinan en el nuevo elenco gubernamental.

Lo más obvio, la presencia de Miguel Sebastián, inconcebible para no pocas personas con responsabilidades en el mundo económico. Pedro Solbes ya nos ha advertido de que el vicepresidente es él, y (más o menos) se hará lo que él quiera. Pero, en principio, la situación se retrotrae a los tiempos en los que Montilla era ministro de Industria y no hacía ni caso a 'su' vicepresidente económico. Claro que Sebastián, doctor en Ciencias Económicas y con una larga trayectoria en la teoría monetaria, no es el Montilla desconocedor del Departamento que le tocó vivir. Pero la larga serie de desencuentros entre Sebastián y Solbes no preludia nada bueno, y esta situación solamente se explica por el deseo de ZP de no dar todo el poder de la planificación económica a una sola persona. Y eso que parece que Solbes había exigido más competencias para seguir en el cargo...

Y he hablado también con algún militar sensato, pausado, ni de izquierdas ni de derechas, que se ha mostrado algo alterado -vamos a llamarlo así- ante el nombramiento de alguien tan joven, tan inexperto en el cargo, como Carmen Chacón para dirigir los destinos de la Defensa española. Ojalá que las estructuras, bien cimentadas por los Serra -ambos-, García Vargas, Trillo y Bono, aguanten a pie firme, nos dice el militar, en la reserva -son los únicos que se atreven a abrir la boca-, y que ocupó algunos puestos de interés.

Mi interlocutor dice algunas cosas sobre la presunta influencia del marido de la señora Chacón sobre los pasos que da ZP, y no olvida que, amén de las estructuras tradicionales, doña Carme tendrá que ver con los servicios secretos, algo tendrá que decir (y coordinar) en los servicios de información de la Guardia Civil y en otras cuestiones sensibles relacionadas con la política exterior y de inmigración. Ahí es nada. En todo caso, justo es consignar que alguna asociación militar ha expresado ya su apoyo a la nueva titular del Departamento.

Claro que mis dudas no provienen del hecho de que la nueva titular de Defensa sea mujer, ni porque sea muy joven (Franco fue general a los 33 años y los últimos presidentes del gobierno lo han sido a los cuarenta años, o muy poco más). No; el hecho de que una mujer se incorpore a la máxima responsabilidad en este Ministerio, cuando la presencia femenina es habitual en los cuarteles, es un síntoma de normalidad. Es la escasa cualificación que observo en la señora Chacón, a quien, en todo caso, hay que desear los máximos aciertos, lo que me hace dudar.

Algún frívolo comentarista ha hablado de las 'jóvenes inexpertas' que se han incorporado al Ejecutivo y algún colega, me atrevo a decir que acaso algo machista, se atreve incluso a calificar de 'modistillas' a algunas de las mujeres que se han integrado en el gabinete por mor de la paridad de sexos. Temo que este colega ha expresado en voz alta lo que piensa una parte de la sociedad española, una parte que existe, aunque, personalmente, yo discrepe de ella.

En fin, que yo diría que la composición del nuevo gobierno que este lunes tomaba posesión, y que no ha hallado serios críticos en la oposición -lo de Rajoy, llamándole "continuista", fue un ejercicio de pereza mental-, ha provocado, sin embargo, que muchas cejas se enarquen: ¿quo vadis, Zetapé?

Pues no sé muy bien hacia dónde y cómo piensa Zapatero administrar sus once millones largos de votos. Pero diría que el presidente, que este lunes celebró su primer consejo de ministros, se ha puesto el mundo por montera, ha decidido hacer lo-que-le-da-la-gana y ya piensa, de nuevo, en 'tomar' por asalto algunas torres que en el período anterior no pudo tomar: tiemblen en la presidencia de algún banco y quién sabe si hasta en alguna gran empresa privatizada.

Así que lo que podemos esperar es exactamente, y aunque suene a perogrullada, lo que podemos esperar de este nuevo período. Yo, ya lo adelanto, en principio no mucho. Pero hay que aguardar, hay que aguardar al menos esos cien días famosos...
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