Con un rosario infinito de problemas acuciantes, hoy los venezolanos no se dan abasto como para dedicarle tiempo a sucesos de lejanas latitudes. Es el caso de las próximas elecciones españolas, supeditadas al interés de una colonia hispana cada vez más mermada por ese éxodo desesperado de los que prefieren emigrar que calarse las arbitrariedades de un militar comunista, decidido a imponerse a como de lugar y emular la “gesta” de su mentor el agónico Fidel Castro y lograr permanecer abrazado al poder hasta que la muerte – Viejo, fané y descangallado- les separe.
El poco centimetraje que el evento electoral genera, es suficiente para calibrar que no mueve realmente un interés resaltante. A menos de dos semanas de las elecciones para Jefe del Gobierno español, ni siquiera el debate fue un evento que ocupó primeras planas. Y es lógico, los venezolanos a fuerza de adversidades estamos madurando, y cada vez cuesta más trabajo –gracias a la obligada madurez que los tiempos terribles generan- estarse involucrando en guateques ajenos…
Líderes de esa España de fuertes entes autonómicos se han estado paseando por Venezuela, y con seguridad sus coterráneos ejercerán el voto de acuerdo a preferencias e ideologías. Este pasado lunes 25 de febrero en el diario El Universal, se publicó una entrevista con Jorge Moragas, portavoz de Relaciones Internacionales del Partido Popular, y dicha entrevista no ha causado ningún revuelo, primero por estar plena de manoseadas frases y conceptos gastados y también porque los venezolanos, tras 9 años de padecer un régimen muy alejado del hecho democrático han constatado que a la hora de intereses contantes y sonantes, es ingenuo esperar solidaridades y mucho menos apoyos militantes en la defensa de derechos y libertades. Tan cierto es esa conseja, que al leer que Moragas asegura que de llegar su partido al poder buscarán "tener un diálogo franco y constructivo” con el gobierno de Hugo Chávez, uno se pregunta si no fue diálogo “Franco y constructivo” el de Fraga, tan respetuoso de la hermandad gallega de los Castro…
Resulta duro expresar lo que como venezolana siento y como periodista analizo, pero más duro es hacerse la gilipollas y ponerme a inventarles emociones que brillan por su ausencia. La realidad de una noticia subalterna, muestra que pareciera que no hay razones para otra cosa que la indiferencia, y que ésta marca lo referente al proceso electoral de España.
La terrible experiencia cubana no es algo que pueda dejarse de lado. 49 años y 57 días de espantosa tiranía, donde España, tanto su derecha como su izquierda se han “Encochinado” en aras de intereses bien pedestres, creo que obliga al ciudadano venezolano, al lector venezolano, a los Medios periodísticos de Venezuela a priorizar. Demasiados problemas reales: Desabastecimiento de productos elementales, estructuración e imposición de las bandas oficialistas bajo el esquema de los “Comités de apoyo a la Revolución” que aterran desde hace medio siglo al mártir pueblo cubano, y que aquí cumplirán los mismos cometidos... La indefensión total ante el hampa y sus códigos de violencia, el terrorismo de Estado, la inflación monstruosa que convierte los sueldos en sal y agua, el empobrecimiento galopante resultado de la entronización de una montonera que disfrazada de revolución nos retrotrae a la miseria del siglo XIX, miseria económica, miseria moral, miseria política. Cualquiera puede entender entonces que son todas razones para preocuparnos de lo nuestro y esperar sin emociones que además son ajenas, las elecciones españolas.
Dentro de la misma tónica con la que terminó el debate el actual jefe del gobierno, mejor es cerrar esta crónica con la muletilla necia que asegura que una quiere sólo ¡Que gane el mejor! Tremenda creación mía, comparable a la genial frese de Zapatero al cerrar el debatazo cuando me dejó muda al escucharle ese ¡Buenas noches y buena suerte!
Eleonora Bruzual
Periodista