red.diariocritico.com
Los Óscares

Los Óscares

Seguimos con expectación la ceremonia de los Óscares de Hollywood a las películas nominadas para la recompensa en el año recién pasado. Nos pareció que esta vez los galardones de la Academia correspondieron a indiscutibles películas del año 2007. No discrepamos de casi nada y creemos que fueron de toda justicia las estatuillas otorgadas a algunas películas memorables que en su mayoría pasaron por nuestras pantallas.

El Óscar concedido al mejor actor secundario, el español Javier Bardem, fue un reconocimiento a la mejor actuación cinematográfica del año 2007. El personaje de Bardem –el despiadado criminal de “No hay lugar para los débiles”, el film de los hermano Coen que ganó el Oscar- fue impactante aunque no nos pareció un rol secundario en dicho filme.

La novela de Cormac Mc Carthy, que los hermanos Coen llevaron fielmente a la pantalla, es dura, iconoclasta, y poco tiene que ver con los buenos sentimientos. La versión cinematográfica resulta todavía más negra y apunta en la misma dirección. Los Coen realizaron una mortificante historia sobre el desprecio a  la vida y a cualquier otro valor humano cuando está de por medio el dinero.

El personaje de Antón Chigeer (Javier Bardem) es un asesino frío, para el cual la vida no tiene la menor importancia. Dispara sobre sus víctimas y no expresa ninguna emoción. Matar es su oficio. Vive en un mundo en el que domina la violencia. Es un hombre misterioso, anda tras un pobre cazador que se apoderó de un maletín repleto de dólares, que pertenecía a una banda de narcotraficantes que fueron masacrados, tal vez para robarles el dinero. Antón Chigeer no tiene sentimientos y es poco lo que se sabe de él. Es un hombre impasible que elimina a los demás sin ningún argumento ni justificación. Quiere el dinero, es lo único que funciona en su raciocinio y la muerte es una rutina que debe cumplir sin que se le altere un músculo. Bardem transmite toda la fuerza diabólica del sanguinario individuo. Los Coen introducen a los espectadores en un laberinto sin salida. Los obligan a convivir con el criminal, no les importa incomodar, ni apretar la respiración, ni acelerar las palpitaciones. Los testigos de los crímenes –nosotros, los espectadores-seguimos desde nuestra butaca con creciente angustia el desarrollo de la trama que ocurre en la frontera con México. Si alguien dijera que el filme es tan cruel como el siniestro, Antón no estaría equivocado. Javier Bardem encarna, en verdad, a una especia de demonio que no dice palabras y que se planta desafiante ante quien se presente.

La película está realizada con la maestría de los hermanos Coen que insisten en una temática ya explorada en “Fargo” y “Burton Fink”. El desarrollo de la historia aprieta como un puño, no ofrece concesiones ni contrastes. Apenas el sheriff (que interpreta Tommy Lee Jones) hace alguna reflexión sobre la lucha entre el bien y el mal, que no es lo que importa en los incidentes de la película, ni es su tema de fondo. La novela de Mc Carthy quizás se dirija hacia otro rumbo. Para los Coen no es sino una ilustración sobre la posesión del dinero por los medios que sean.

La Academia de Hollywood ha reconocido los indiscutibles meritos del hispano Javier Bardem, cuya contribución a los meritos de la película es fundamental. El reciente Oscar otorgado a “No hay lugar para los débiles” es sin duda merecido. Lo cierto es que es un magistral trago amargo que descubre, ante todo el mundo del cine, a Javier Bardem, un actor que ya todos reconocíamos como una de las mayores figuras fílmicas de habla española.

-----

Luis Alberto Mansilla
Periodista

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)
enviar a reddit

+
0 comentarios