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Glamour francés en la fiesta Marie Claire

Glamour francés en la fiesta Marie Claire

Ayer estuve con Naomi Campbell, Elle Mc Pherson y Jerry Hall. ¿A qué parece que son amigas mías? Más quisiera yo. Lo que iba a fardar llevándomelas de compras por Serrano. Pero no. Ni amigas ni conocidas. Las vi en la fiesta de los Prix de moda de la revista Marie Claire. Y luego dicen que la de de los premios Telva es lo más de lo más en Madrid. Pues esta no tiene nada que desmejorar.
El evento fue en la residencia del embajador francés en España, que es una mezcla de Flavio Briatore y Alain Delon. Una revista chic como Marie Claire necesita un lugar chic como ése. Yo, las residencias de los embajadores me las imaginaba como las del anuncio de Ferrero Roché, con mayordomos vestidos de blanco con bandejas llenas de bombones y a la Preysler preguntándote si estás a gusto. Pero nada que ver. La verdad es que la casa del embajador es ideal, muy grande y muy bonita y él es, un cachondo, si me permite la diplomacia denominarlo así.

Lo que verdaderamente distingue a un anfitrión (en este caso la revista Marie Claire) es la calidad de los invitados y los de la fiesta fueron de primera. Además de las top model que les comenté al principio, la fiesta se llenó de poderío nacional.

Empezando por la ministra Elena Salgado, vestida con unos guantes negros. “Aquí no se puede fumar, ¿verdad ministra?”. No, no, me dijo.  Mentira cochina. Sí se puede porque es la casa del embajador. Carme Chacón iba como si fuera una modelo, un sex appeal increíble. No me extraña que ponga nervioso a más de un diputado. Trinidad Jiménez, que iba con su hermana, la pintora Cecilia, tembiéna cudió vestida de lo más sexy y glamurosa. La verdad es que las políticas de izquierda son más atrevidas a la hora de vestirse de tiros largos. Piensen sino en, que sé yo, Ana Botella, Esperanza Aguirre…

Vi a Laura Ponte. ¿Por qué está siempre tan asustada?  A la adorable Bibiana Fernández. “no voy a dar una rueda de prensa cada día contando siempre que tengo novio nuevo”, espetó el otro día a los del Tomate. Qué razón tienes, hija mía. Beatriz de Orleáns, o lo que es lo mismo, el glamour de ser princesa y poder trabajar, Mark Vanderloo al que le pedí un abrazo y me lo concedió. Yo no me ando con tonterías, pudiendo pedir un abrazo voy a pedir un autógrafo. Enrique Sarasola acudió con el pedazo de tío buen que se ha agenciado como marido. Él mismo lo confiesa: Mi marido es el guapo y yo soy el que hablo. Andrés Velencoso, también muy guapo aunque más encantado de conocerse a sí mismo que otros guaperillas. Andaba por ahí también Javier Hidalgo, tan mal peinando como siempre. El pobre, tiene mucho dinero, pero poco tiempo o mucha aversión por los espejos. Si no llega a ser porque lo conozco por las revistas, le pido que me aparque el coche y encima le dejo propina. A Nacho Duato me lo encontré en el baño que, como en la república francesa andan escasos de mojigatería, los lavabos son unisex, y me hizo una demostración de su poderío: se levantó la pierna hasta el infinito. Qué encantador es pero, sobre todo, qué flexible. Amaia Montero, ex oreja de Van Gogh hizo gala de su poderío pectoral y se pasó la noche repitiendo que se lleva fenomenal con sus ex compañeros. Claro, nadie lo dudaba. Hablé con Gonzalo Miró. Bueno, más bien intenté hablar con él. Dispuesto el muchacho estaba, ahora bien, conversación, lo que se dice conversación, no tiene mucha. Igual lo pillé en mal día. Todo puede ser. Pepón Nieto, cómo no, también estaba. Ya seaben que éste es como yo, no se pierde ni una fiesta. Da igual que tenga o no glamour. Él va de todas maneras.

La modelo Laura Sánchez, qué simpática ella, al final de la cena, como Cenicienta, se desprendió de parte del joyerío que llevaba y se lo entregó amablemente a la persona de la joyería que se lo había prestado. No son tan divinas como se nos presentan. Vi a Rosa Tous que iba con su hija y ¡sin su marido! Rossy de Palma que iba disfrazada de Agatha Ruíz de la Prada, simpática como siempre, le dio mucha chispa al acto. Yo tenía a Jesús Mariñas a mi lado en el photcall y él me descubrió algo en lo que yo no había reparado: que la siempre glamurosa Ana García-Siñeriz iba sin medias. ¡¡Desde luego!!. Por supuesto fue acompañada de su compañero Boris Izaguirre. Imanol Arias y la tan asquerosamente guapa Pastora Vega tuvieron la suerte de cenar en la misma mesa que Naomi. Paloma Lago, tan divina y dulce ella vestida de Carolina Herrera. Marta Sánchez, que me confesó que no podía más con el vestido que llevaba de lo que pesaba. Y cierto. “Coge, coge”, me dijo. Y yo lo cogí. Y sí, pesaba bastante. Judith Mascó que me confesó que sus meteduras de pata no son culpa de ella sino de los guionistas. Me lo dijo por lo de la espada de Democles. Bueno, no sé Judtih, un poco de culturilla general… en fin, no diré nada más de ella porque ahora, como estuve tomándome una copa con ella pues ya no soy objetiva. Es lo que tengo, que luego los conozco y me ablando.

Ágata Ruíz de la Prada, vestida de sí misma, of course y acompañada de su marido Pedrojota de esmoquin negro. Sin abalorios. En fin, muchos famosos guapos y bellos, María León, Vanesa Lorenzo, Daniel Écija ¿por qué estás siempre enfadado, Daniel? No lo entiendo, guapo, exitoso en su profesión con una novia de infarto. No sé que más quieres, hombre. Y no se posa en un photo call con los brazos cruzados, caramba. Algunas participantes de súper modelo 2007. Qué ricas: Modesto Lomba, que cada día se parece más a Pepe Viyuela. Viky Martín Berrocal, que fue con su novio, pero posó sola, Joannes Osorio y su esposa…

Terminado el photo call, pasamos al salón. Una canapera tiene que intentar siempre colarse donde no la han invitado. Y eso hice. Y me topé con Antonia Dellate que estaba sentada en la mesa con Marisa Paredes, Ana García-Siñeriz, Boris Izaguirre, y Patricia Sanchiz, que es la que decoró la casa del príncipe antes de casarse y  que me dijo que Leti no la había cambiado nada al llegar. Total que Antonia me dijo que me sentara a su lado porque había tres sitios vacíos. Y voilà, allí estaba yo cenando a diez metros del embajador, de Naomi, de Elle. Como los grandes, igual. Peor la alegría duró poco. Un cambio de última hora me obligó a ceder “amablemente” mi sitio a Paulina Rubio, Colate y un amigo de la pareja que llegaron una hora tarde y para los que la organización, por lo que se vio, no tenía sitio. Pero no pasa nada porque una canapera siempre tiene recursos y me encontré con la escritora Lola Canales que sí tenía hueco para mí y estaba con Ana Ruíz-Gallardón (la hermana del alcalde) con Marichu, la mujer de Aute y la estupendísima diseñadora Miriam Ocáriz a la que le confesé que me encantaban sus faldas.

Ya, después de la cena, los Prix (premios) y tras ellos, las copas. Un improvisado tablao flamenco contó con la actuación de Antonio Carmona y con algún que otro espontáneo.

En fin, que esta mañana me he levantado con buen dolor de cabeza. Menos mal que es viernes y podré, por fin, descansar
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