Corría el año 2005 cuando seis trabajadores de la construcción, cinco portugueses y un gallego, perdían la vida al venirse abajo la estructura metálica de un viaducto que se contruía en la autovía A-7.
El informe que dió a conocer el Ministerio de Fomento por aquel entonces achacaba a una mala soldadura y al desprendimiento de un tornillo como las causas que podría haber provocado tal accidente.
El auto quedó abierto y ahora han sido llamados a declarar responsables del Ministerio de Fomento así como el jefe de Demarcación de Carreteras en Andalucía Oriental y el ingeniero director del proyecto.
El magistrado también ha pedido que se tome declaración a representantes legales de la Unión Temporal de Empresas (UTE) La Herradura, a la que se adjudicó la construcción del viaducto donde se produjo el siniestro, a su jefe de obras y al coordinador de seguridad de la misma.
Según revela el Plan de Seguridad y Salud elaborado por la UTE "no contiene mención alguna a las labores de revisión y mantenimiento" de la estructura siniestrada, por lo que, entre otras cuestiones, "puede concluirse que la empresa contratista no siguió un plan sistemático de control y seguimiento del estado de los equipos".