Cuenta la leyenda que una pastora, cuya familia era muy pobre, llevaba unas pocas viejas a ramonear entre los arbustos del pedregoso cerro Orkopiña; un día se presentó ante ella la virgen que le dijo: "Levanta unas piedras y trasládalas a tu casa". La niña, obediente, puso unos quijarros en su "llijlla" y, con su carga a cuestas, regresó a su hogar. Allí ante sus asombrados ojos, se presentó un milagro: las piedras se habían convertido en plata.
A esta fiesta de la "Virgen de la Asunción" o "Asunta", acuden peregrinos y conjuntos de danzantes de toda Bolivia. En los últimos 25 años, ha cobrado singular relieve el "día del calvario" (16 de agosto). En ese día, una impresionante multitud de romeros se concentra en el cerro Orkopiña, en el que se habia aparecido la Virgen ante la pastora. Entre los campos pedregosos y yermos que circulan al "Templo del Calvario" -al que ha sido conducida, en procesión, la virgen, desde el Templo de quillacollo, a 4 kilómetros de distancia-, suceden extraños ritos: muchas personas, quitando las piedras superficiales y allanando el terreno, hacen pequeñas casas rodeadas de "huertos", que serán vendidos a los devotos que piden a la Virgen los ayuden a poseer una vivienda, con sus respectivos campos de labranza. Cuando una pareja de novios o recién casados "compra" ese predio simbólico, de 2 metros cuadrados, lo "ch'alla" con chicha, cerveza, singani o vino., "para que Pachamama y no sólo al Virgen, sea dadivosa" y se obre el milagro. Acude al lugar una banda de músicos que ejecutan una "cueca", "para que baile la pareja e invitados" sobre "sus" pertenencias. Luego, "para tomar posesión del predio", la pareja se revuelca sobre la "casa", "árboles" y "plantaciones" y, en su caso, sobre camioncitos de latón a madera que forman parte de la "propiedad".