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¡Oh, capitán! (Robin Williams)

¡Oh, capitán! (Robin Williams)

Por Antonio Miguel Carmona
miércoles 13 de agosto de 2014, 09:20h
O Captain my Captain! our fearful trip is done; the ship has weather'd every rack, the prize we sought is won. ¡Quién no recuerda a aquel profesor delante de sus alumnos recitando el poema de Walt Whitman!

Quién no se emociona una y otra vez con la interpretación de Robin Williams y su relato navegando en los sueños de sus alumnos adolescentes en aquella memorable película "El club de los poetas muertos".Y ahora, en Tiburón, aquella pequeña ciudad cerca de San Francisco que yo solía visitar para poder contemplar más cerca que nunca la bahía, allí, se nos ha ido uno de los grandes de la escena y de nuestro corazón. Probablemente entre el sonido de las olas y el calor del oeste, tan lejos de Dios y tan cerca de Los Ángeles.No podía el joven Robin desepertarse el amor por el arte si, nacido en Chicago, su padre era un alto ejecutivo de la industria del automóvil de Illinois. Fue cuando visitó California cuando aquel gusanillo comenzó a salir de la larva y a bullir durante toda la vida.

La primera vez que vi a Williams en un cine fue en aquella memorable película, "Good morning, Vietnam". Su voz sobresalía como un susurro como aquel locutor de radio que emitía para aquellos soldados entre la vida y la muerte, entre el sol y la penumbra."Dead poets society" fue, para mi, por lo menos en mi recuerdo, la interpretación más memorable. Aquellos que comenzábamos a dar clase en la universidad queríamos vernos reflejados en él, como una especie de complicidad con nuestros alumnos y nuestros sueños.

Luego vinieron "Hook", "Toys", "Aladdin" y, sobre todo, "Mrs.Doubtfire". Incluso en papeles tan dramáticos como "El indomable Will Hunting" o, simplemente, en "Hamlet", Williams se revela como uno de los primeros actores en la historia del cine.Nadie podía imaginarse, salvo los más cercanos, su lucha sobrecogedora contra la adicción a las drogas y al alcohol. Lucha que, por lo que sabemos, siempre acabó vencedor tras una ardua batalla. Porque lo que nos queda de Robin Williams es su enorme, inmensa y profusa capacidad interpretativa.

Pero se nos ha ido. Dicen que porque él ha querido irse. Nos queda su interpretación, sus ganas de vivir, su forma de ser, su capacidad creativa. Un monstruo entre los grandes, un grande entre los mejores, el mejor entre los suyos. Protagonista de nuestros sueños y de nuestro corazón.¡Oh, capitán! ¡Mi capitán! Nuestro viaje ha terminado; el buque tuvo que sobrevivir a cada tormenta, ganamos el premio que buscamos; el puerto está cerca, escucho las campanas, todo el mundo está exultante, mientras siguen con sus ojos la firme quilla, el barco severo y desafiante.¡Oh, capitán!, amigo Robin, nuestro viaje ha terminado.

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