Aludía así las expectativas que ha generado el primer discurso de Obama, en el que abogó por recuperar el multilateralismo e iniciar una "nueva era" de cooperación frente a conflictos mundiales. Pero su actitud en la tribuna, esperando los aplausos y las risas de los oyentes, parecía la propia de un humorista, con alusiones, además, peligrosas: "Dios libre a Obama de las balas que mataron a Kennedy".
Todos tenemos calados a este show-man metido a político, un militar con pasado golpista y que sin duda se afianza en nuestra clasificación de Im-presentable internacional del año. Aunque está en dura pugna con Berlusconi por llevarse este premio en el presente año, con cosas como ésta no tendrá rival.