Aunque puede parecer más simpático y conciliador el mensaje de este año deChávez en la ONU, no deja de ser un im-presentable discurso y una actitudmás propia de un monologuista que de todo un presidente de una nación.
El venezolano Chávez se toma las cosas con tanta ironía, humor y desfachatezque convierte una internvención oficial de su país en la Asamblea General deNaciones Unidas en un auténtico show esperpéntico.
Como su frase de que olíaa azufre, en referencia a Bush, ex presidente de EEUU, fue de lo máspolémica, ahora tocó alabar a Obama: "Ya no huele a azufre, sino aesperanza", dijo el bolivariano. Aludía así las expectativas que ha generado el primer discurso de Obama, enel que abogó por recuperar el multilateralismo e iniciar una "nueva era" decooperación frente a conflictos mundiales.
Pero su actitud en la tribuna,esperando los aplausos y las risas de los oyentes, parecía la propia de unhumorista, con alusiones, además, peligrosas: "Dios libre a Obama de lasbalas que mataron a Kennedy".