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A sus 94 años

Profundo dolor en la colectividad española por el fallecimiento de Benito Blanco
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Profundo dolor en la colectividad española por el fallecimiento de Benito Blanco

Se lo despidió con una emotiva misa

Por Eduardo Fleming
viernes 01 de mayo de 2026, 23:33h
Actualizado el: 03 de mayo de 2026, 04:58h

El emblemático dirigente de la colectividad española Benito Blanco falleció a los 94 años dejando un legado que será difícil de igualar. Se realizó una misa en su honor donde la emoción quedará para la historia

Desde que se conoció la triste noticia en horas de la mañana del 29 de abril los grupos de WhatsApp y las redes sociales se vieron colapsadas de mensajes manifestando el reconocimiento a un dirigente que hasta en sus últimos años de su vida mantuvo ese compromiso intacto por sus compatriotas. Justamente, compromiso y generosidad fueron las palabras más repetidas por quienes lo conocieron y pudieron ver en persona lo que transmitía Benito a su paso.

Líder por naturaleza, procedente de Lalín, llegó a Buenos Aires en 1952 y con sus jóvenes 19 años emprendió un camino que lo llevó de sus inicios de lavacopas a escalar hasta ser llamado el “Rey del petróleo”, logrando un lugar de privilegio en la colectividad española, en donde tuvo a su cargo espacios claves en la búsqueda de preservar ese vinculo entre ambos países y conseguir mejoras para sus compatriotas.

Su crecimiento profesional lo fue llevando a ocupar diversos cargos en la colectividad, siendo dirigente de numerosas instituciones, entre las que se destacaron la presidencia de la Federación de Sociedades Españolas de la Argentina, el Centro Lalín y el Club Europeo, entre otros, todo sin olvidarse de su Galicia natal.

En su extenso recorrido tuvo acciones que quedaron en el recuerdo, entre las que se destacaron las siguientes:

Vuelta del Plus Ultra a España:

El avión, que este año cumplió su centenario del histórico viaje tenía que regresar a España y era una misión casi imposible. Pero a Blanco eso poco le importó. Contrató a un ingeniero naval, un carpintero, y siete peones para desarmar la aeronave que tenía que viajar, lo embalaron pieza por pieza y, a continuación, un camión de dieciocho metros de largo, que Blanco hizo venir desde una de sus bases mineras en Comodoro Rivadavia, con permiso de Vialidad Nacional, transportó el aparato al aeropuerto de Ezeiza para luego sí poder mandarlo a España.

Reconstrucción del Teatro Avenida:

Tras un incendio que había generado importantes daños en la estructura del teatro, Blanco encabezó junto a otros empresarios españoles la reconstrucción del mismo.

Hermanamiento de Lalín con Chascomús:

Dejando en claro que nunca olvidó sus orígenes, junto con sus paisanos Marcial Sánchez y José Luis López Garra, decidió hermanar a Lalín con Chascomús, ciudad natal del entonces presidente Raúl Alfonsín, cuyos abuelos eran de Ribadumia, Pontevedra»

Esos son solo tres ejemplos de una trayectoria intachable, que lo llevó también a tener en la Universidad de Belgrano una de sus últimas apariciones públicas, donde la casa de altos estudios, en el marco de la Cátedra España le realizó un homenaje por su trayectoria en la que participó también el Embajador de España Joaquín de Arístegui.

Allí, a sus 94 años Benito contaba que le “encantan” los temas culturales, y, ante el asombro de quienes estaban en la sala reveló que emigró sin haber terminado la primaria y así “un galleguito nacido en una aldea pequeña he llegado a formar varias empresas”, donde sacó pecho de haber sido el “único español que inicio una empresa petrolera en el país con un plantel fijo de 53 ingenieros químicos”.

Joaquín de Aristegui, con 34 años de diplomacia en su haber, afirmó en ese momento que “los mejores representantes de nuestro país son nuestros compatriotas” y allí aprovechó para mencionar al homenajeado, del que dijo que Benito ha “sido un grandísimo apoyo para la embajada española”, logrando un fuerte impacto en el homenajeado.

Una misa que llegó al corazón de todos:

La despedida final de Benito Blanco se realizó en la Basílica San Ignacio de Loyola, lugar en el que tantas veces lo tuvo presente en diversas celebraciones españolas.

La basílica abrió sus puertas a Benito en un encuentro que contó con la presencia de su “amada esposa” -cómo solía llamarla él- la periodista e historiadora Mariana Vicat Machado, quien en su última etapa fue su sostén formando un gran equipo y llevándolo a ocupar cargos importantes en la Colectividad, sus hijos y nietos, más numerosos amigos de la colectividad española, entre los que se destacaban el Embajador Joaquíin de Arístegui, el Ministro Hernán Lombardi, el Secretario General de la Unión de Trabajadores del Turismo, Hoteleros y Gastronómicos de la República Argentina (UTHGRA), seccional Capital Federal Dante Camaño, el Delegado de la Xunta de Galicia Alejandro López Dobarro, el Director General de Colectividades y Migrantes en el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires Gastón Juan, el Consejero Laboral Pedro Zarco, y de su querido Centro Lalín José González Costa, Manuel Seoane y Fernando López Pereira, con quien compartía una relación casi familiar, entre otros.

El Padre Francisco Baigorria fue quien estuvo a cargo de la misa y su mensaje emocionó a todos los presentes.

Baigorria, contó que hasta los últimos días tuvo “la gracia de acompañarlo en sus internaciones y en su casa”, donde Benito recibió hasta poquitos días antes los sacramentos: “estábamos juntos e invocábamos a sus santos que lo protegían” cómo el arcángel San Miguel o el apóstol Santiago, patrono de su Madre Patria y Galicia, en la basílica en la que se encuentra su imagen financiada por la misma comunidad gallega la que “Benito supo con tenacidad y amor representar”

En sus palabras el Padre se dirigió a “quienes lo conocieron, quisieron y admiraron” a quien “hoy nos toca despedirlo hasta reencontrarnos”, donde “la muerte es una transformación hacia la plenitud y hacia la gloria, en esta casa dónde tantas veces hemos celebrado juntos la vida”, y allí sin dudarlo sostuvo que “este elegido de Dios, que llegó con una mano atrás y otra adelante, que tuvo fuerza, coraje, tenacidad, alegría y optimismo hasta los últimos momentos, donde Jesús y el padre le han preparado un lugar y no dudo que de privilegio”.

Con un mensaje profundo manifestó que “le decimos gracias por la vida de Benito y a él por todo lo que fue, lo que sigue siendo y por todo lo que hizo”, y en esa línea agregó que “no solo fue un hombre inteligente y exitoso, sino sobre todo fue un hombre generoso en su tiempo para con todos nosotros”, enumerando su compromiso en federaciones y en el sector gastronómico, pero definió todo en un “gracias”, por “su temple y su optimismo”.

Baigorria dio otro ejemplo cuando rememoró cuando Benito cumplió 90 años y lo escuchabas y parecía que estaba cumpliendo 18, con desafíos y fuerza, esa fuerza del amor que hoy lo recibe y lo abraza, donde le pedimos al señor que interceda por nosotros”, y con seguridad, aseveró, que “ya goza de la paz y del amor del señor”.

Una vida con reconocimientos de toda índole

Entre los reconocimientos que obtuvo a lo largo de su vida se destacan el recibido en 1983 cando su pueblo natal lo distinguió con el título de ‘Hijo Predilecto de Lalín’; fue declarado “Personalidad destacada de la cultura” por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, obtuvo la Orden de Vieira en España, la Encomienda de la Orden de Isabel la Católica - una de las más altas distinciones otorgadas por el gobierno español-;Orden del Mérito Civil -Condecoración entregada por el rey Juan Carlos I por su labor al servicio de sus dos patrias-; .Granviario de Honor -Distinción recibida en Madrid en 2023, entregada por el embajador argentino ante el Reino de España, Ricardo Alfonsín; pero, sin ninguna duda, el reconocimiento más importante que recibió fue el cariño y el respeto que se ganó de todos quienes lo conocieron. ¡hasta siempre Benito!.

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