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Brian Toledo, otra muerte absurda…

Brian Toledo, otra muerte absurda…

viernes 28 de febrero de 2020, 01:20h
Braian Toledo, uno de los atletas más destacados de la Argentina, de cara a los próximos Juegos Olímpicos de Tokio 2020, murió como consecuencia de perder el control de su moto cuando superaba un “lomo de burro”, en realidad una “burrada” vial, por más que un medio periodistico lo denominara “un dispositivo reductor de velocidad” (SIC).

Hace muchos años un viejo docente ISEV solía decir que cuando los “lomos de burro” no sirvieran para lo que pretendían los políticos, deberíamos colocar “FOSOS CON COCODRILOS”…
El ISEV, no participa de la tendencia a colocar obstáculos en la vía pública, como medio para reducir la velocidad de los vehículos.

Esta posición, se basa en la idea de considerar a la educación, a la señalización luminosa, vertical y horizontal, al control del tránsito y al diseño vial, como los únicos instrumentos idóneos para combatir los excesos de velocidad.

Por su parte, a nivel nacional, por Ley de Tránsito 24.449, la normativa acompaña esta posición al sostener en su artículo 23 (Obstáculos),
“Queda prohibida la instalación de elementos agresivos en la calzada, que por sus características atenten contra la seguridad del usuario de la vía. SÓLO SE PODRÁN INSTALAR AQUELLOS QUE POR SU DISEÑO NO AGREDAN NI PROVOQUEN INCOMODIDAD AL MISMO, CIRCULANDO A LA MÁXIMA VELOCIDAD PERMITIDA EN LA VÍA DONDE DICHO ELEMENTO SE INSTALE....” (el subrayado en mayúsculas es nuestro, y alude a remarcar que los “reductores de velocidad” castigan por igual a quienes cumplen con la velocidad máxima permitida, obligándolos a reducir la misma a la mínima expresión, a efectos de poder sortear sin dificultad dicho obstáculo).

Un “lomo de burro”:
  • Genera demoras
  • Dificultades al movimiento general
  • Traslado del problema a otras arterias
  • Perjudica a los conductores respetuosos de la velocidad máxima
  • Molesta a los vecinos por la brusca desaceleración
  • Perjudica a los lindantes, ya que la vibración del paso del vehículo, repercute en las estructuras edilicias
  • Produce desperfectos mecánicos por roturas ocasionadas, a consecuencia de su inadvertencia.
  • Causa graves trastornos a servicios de emergencia
  • Acciones judiciales por su deficiente colocación y/o señalización
Pero como si esto fuera poco, PRODUCE EN ALGUNOS CASOS EL EFECTO QUE TRATA DE EVITAR, ES DECIR PRODUCE SINIESTROS QUE CONLLEVAN HERIDOS O MUERTOS, como ha sido, lamentablemente en el caso de Braian Toledo.

Su falta o deficiente señalización, su desproporcionada altura, su mala confección, su inadecuada colocación, ha generado que vehículos se vieran virtualmente despegados de la calzada, “aterrizando” de forma riesgosa, y en muchos casos subiéndose a las veredas, donde arrollan a peatones.
¿Qué hacer entonces?
Existen sistemas alternativos y más ingeniosos desde la ingeniería vial, como ser desplazamientos laterales de la calzada o chicanas, reducciones en el ancho de la calzada en las intersecciones o bocacalles, instalación de rotondas, elevación de la intersección ó de las sendas peatonales, semáforos vehiculares accionados según la velocidad de los vehículos, etc.

Pero más allá de todo, lo que debe primar es el sentido común y la responsabilidad de entender si lo que se está haciendo es una solución o simplemente un “parche temporario” que, como todo parche, “esconde” o “maquilla” el problema, y hasta lo AGRAVA.

Dr. Eduardo Bertotti
Director ISEV
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