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Combatir la corrupción offshore, la fuga y la evasión
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Combatir la corrupción offshore, la fuga y la evasión

martes 17 de abril de 2018, 12:36h

Restricción Externa: ese fantasma maldito que sobrevuela el desarrollo nacional

Históricamente hemos sostenido que la restricción externa -la insuficiencia de divisas- es el problema nodal de la Argentina, cuya resolución se torna condición necesaria a la hora de diseñar el efectivo desarrollo económico y social de la Nación.

De hecho, una de las virtudes de los gobiernos k fue la capacidad de mantener un crecimiento sostenido sin esa restricción (hasta 2011) y sin endeudamiento externo. La aparición de la restricción externa en los últimos años del mandato de Cristina, de la mano-fundamentalmente- de una acelerada fuga de capitales que motivó la instrumentación de la política de administración cambiaria que el grupo Clarín demonizó bajo el rótulo de “cepo”, puso de manifiesto que debíamos trabajar pertinazmente en el problema de déficit de divisas, para dar una respuesta estructural.

En eso estábamos en 2015. Aquellas elecciones nos encontraron ante la disyuntiva histórica sobre cómo enfrentar la restricción externa: endeudarnos y abrirnos al mundo, como braman los liberales, o “vivir con lo nuestro”, como proponía Aldo Ferrer. Mintiendo que fácilmente eliminaría “todos los ‘cepos’ de la economía” sin consecuencias para los argentinos, el autodenominado “mejor equipo de los últimos 50 años”, con Mauricio Macri a la cabeza (aquí, por razones de espacio que el lector sabrá comprender, lo abreviaremos con un sencillo “equipo de M”) se alzó con el gobierno.

Este equipo de M llegó para arrasar con todo aquello que hasta entonces gozaba de buena salud en la economía. Desde que Macri asumió hace más de dos años, aumentaron la desocupación, pulverizaron los salarios, expandieron -cinismo y mentiras al margen- la pobreza y la indigencia y, otra vez, volvimos a ser una sociedad más desigual donde los ricos -como los que gobiernan- son más ricos y los pobres, trabajadores y clase media, se empobrecen al calor de las políticas oficiales, sazonadas con una inflación galopante que pega donde más duele (alimentos y bebidas y tarifazos en los servicios públicos) en tanto los salarios -la única variable no liberalizada- son ajustados con un “cepo” de nuevo cuño.

En tren de liberalizaciones el equipo de M se apuró a devaluar y liberalizar completamente el mercado cambiario. El resultado fue que los grandes jugadores de la economía, cuyos intereses representa el gobierno de Cambiemos, consiguieron legalizar la compra ilimitada de las divisas escasas que se producen con el esfuerzo de la mayoría de los argentinos para fugarlas alegremente. En 2017 hemos perdido, por remisión de utilidades, U$S 2.125 millones y por turismo, U$S 8.622 millones, en tanto la clásica fuga (o Formación de Activos Externos) llegó a U$S 22.148 millones. Como las divisas del comercio son insuficientes, gracias a la gestión comercial del equipo de M que abrió las importaciones unilateral e indiscriminadamente obteniendo como resultado un déficit comercial récord (U$S 8.471 millones en 2017, que pinta llegar a U$S 12.000 millones en 2018), también fugan las divisas del endeudamiento externo con el que “volvimos al mundo”, desde la llegada de Macri, como el país emergente que más deuda emitió. No sorpende: estos procesos de apertura siempre terminaron con un enorme endeudamiento y un ajuste propiciado por el Fondo Monetario, que ya comenzó a asomar el hocico por estas latitudes.

Construir futuro exige un nuevo impulso reindustrializador, el desarrollo de sectores estratégicos, administrar el comercio, promover exportaciones, regular los flujos de divisas, revertir la el sobreendeudamiento externo que generó este equipo de M y sobre el que se impone una rigurosa auditoría

La toma de deuda externa es el pulmotor que le permite a Cambiemos sostener la fuga de millonarios y grandes corporaciones, a costas de hipotecar el futuro de los argentinos. Por cierto, el stock de capitales locales fugados al exterior suman la friolera de U$S 500.000 millones.

Criminalidad Económica Offshore: la nueva cara de la restricción externa

Las últimas décadas de capitalismo financiero, han dejado al descubierto que “vivir con lo nuestro” no era sólo sustituir importaciones, desarrollar nuestra industria y priorizar los dólares genuinos para mejorar nuestra inversión.

El golpe de 1976 y el nuevo contexto internacional permitieron la puesta en marcha de una nueva fase de capitalismo financiero: se liberaron las entradas y salidas de capital y las importaciones, y se avanzó hacia un modelo de atracción de capitales a través de altas tasas de interés en dólares, denominado “tablita”. La oportunidad hace al ladrón: la apertura de la cuenta capital permitió que los grandes grupos económicos se internacionalizaran y comenzaran a tener cuentas offshore, e incluso radicar las casas matrices de sus empresas en paraísos fiscales (no es casual que el Grupo Macri haya creado sus primeras offshores a principios de los años 80).

La apertura financiera, las leyes de Entidades Financieras y de Inversiones Extranjeras de Martínez de Hoz y la hegemonía neoliberal en la economía permitieron que “lo nuestro” sea cada vez más inasible y difícil de regular. Los nuevos vehículos financieros, la posibilidad de internacionalizar las empresas, y la existencia de guaridas fiscales, son las condiciones que el poder económico dictó en su favor, de modo que las corporaciones se radiquen en paraísos fiscales, fuguen sus ganancias y evadan los impuestos.

Resolver la restricción externa atacando y desmontando el andamiaje institucional que facilita la corrupción estructural que supone la Criminalidad Económica Offshore (CEO) es una prioridad urgente para el desarrollo económico y social de la Nación

Por ejemplo, la ¿argentina? Techint, de renombre en el mundo, tiene su casa matriz en Luxemburgo, adonde remite sus utilidades. Cuando se pensó la industrialización, “agrandar a Techint era agrandar la Nación”, fomentando el agregado de valor y el trabajo de calidad. Sin embargo, en la actualidad, Techint envía sus ganancias a Luxemburgo e invierte en México y EEUU.

Resolver la restricción externa atacando con todo el peso de ley y desmontando el andamiaje institucional que facilita la corrupción estructural que supone la Criminalidad Económimica Offshore (CEO), los paraísos fiscales, evasores seriales y fugadores sistémicos, es una prioridad urgente para el desarrollo económico y social de la Nación. De tal modo que Argentina pueda diseñar efectivamente un sistema tributario progresivo que cobre más impuestos a los más ricos y redistribuya hacia los más pobres, recuperando los más de U$S 20.000 anuales que el Estado pierde de recaudar, debido a la evasión offshore, o que pueda desarrollar un sistema financiero que canalice los ahorros de los argentinos hacia la transformación productiva, dando por tierra con la falacia de la “necesidad” de tomar deuda externa, mientras el ahorro interno se va por la canaleta de la fuga, fuera de nuestro circuito productivo.

La Argentina que debemos reconstruir

Construir futuro a partir del 2019 exige un nuevo impulso reindustrializador, el desarrollo soberano de sectores estratégicos (energía, minería), administrar nuestro comercio, promover nuestras exportaciones, regular los flujos de divisas, revertir la tragedia del sobreendeudamiento externo que generó este equipo de M y sobre el que se impone una rigurosa auditoría. Pero también exige diseñar políticas acordes a las nuevas lógicas del sistema financiero transnacional para superar la restricción externa. Habrá que combatir con firmeza la CEO para detener la fuga y el vaciamiento de los recursos tributarios del Estado y avanzar en aquello que importa: financiar el desarrollo económico soberano y restañar la matriz distributiva con un sentido de igualdad y justicia social.

Todas nuestras energías deben volcarse, en los años que tenemos por delante, a consolidar el camino que nos permita avanzar a paso firme hacia el desarrollo definitivo de nuestra Nación. Para que nunca más un equipo de M nos imponga a los argentinos un gobierno con subsidiaria local pero con casa matriz en una guarida fiscal. Porque sí, hay 2019: el de volver a soñar el sueño de un país más justo y gobernar para que ese sueño colectivo sea la realidad efectiva del pueblo argentino.

Fernanda Vallejos

Economista y Diputada Nacional del bloque FpV-PJ

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