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Y ahora...el tiempo de los síndromes

Por Benito Fernández
domingo 30 de agosto de 2015, 00:18h

A veces me pregunto si no seré una “rara avis”, un tipo raro exento de los problemas que parecen afectarle a la mayoría de la gente. Ahora, cuando agosto da sus últimas boqueadas y se acaban las merecidas vacaciones veraniegas, la mayoría de los medios de comunicación comenzarán con la tabarra recurrente de los síndromes postvacacionales, los de la recuperación de la línea, los de las dietas milagro, los de la vuelta al curro y a la fatal normalidad del colegio de los niños, los uniformes, el material escolar y el largo etcétera que se nos viene encima. La sociedad de la comunicación, el mudo globalizado tiene estos tics que se repiten año tras año y nos retrotraen a la monotonía con la que quieren dirigir nuestras vidas.

Para mí, todas estas chorradas de los síndromes son como esos días mundiales de...las pamplinas más diversas que ha colocado la ONU cada día del año, ya saben el día mundial del árbol, de la nieve, de los humedales, de iternet seguro, del soltero, del pensamiento scout, del sueño, de la felicidad, de la marioneta, del beso, del ciclista, del jazz, del orgullo friki, del shusi, de la amistad, de la animación, del ahorro, de la usabilidad, del inventor, de no comprar nada, del tango o de las montañas. Aunque no se lo crean, no me los estoy inventando, todos esos días mundiales existen en realidad y son muchos los que se lo toma en serio organizando actos y eventos conmemorativos en toda la tierra. Por más demencial que les parezca, existen numerosos organismos y mentes prodigiosas dedicadas a pensar este tipo de chorradas.

Bueno, pues con el síndrome postvacacional, con el que nos comenzarán a dar la lata las televisiones en los próximos días ocurre lo mismo. Les juro que después de más de treinta años trabajando casi doce horas diarias jamás he sufrido ese tipo de traumas. Uno acababa su mes de vacaciones y se incorporaba al curro echando de menos la playa, el chiringuito y la tranquilidad del ocio, pero no necesitaba reciclarse y acudir al psiquiatra por mas que septiembre nos deparara, como suele ser habitual, “movidas” internas y externas que nos ponían de los nervios. Por todo ello considero que estamos en una sociedad cada vez más timorata y proteccionista que se inventa problemas donde no los hay. Como si ya tuviéramos pocos que nos amargan la existencia.Es lo malo que tiene estar en ese limbo de la prejubilación, que ni te vas el mes de vacaciones reglamentario ni tienes derecho a sufrir el dichoso síndrome postvacacional. Ahora, como resulta que solo disfrutas de unos cuantos fines de semana esporádicos de descanso, no te da tiempo para asumir ese estado de placidez que suponen los treinta días ininterrumpidos de vacaciones.

Debe de ser la edad, pero últimamente han cambiado mucho las cosas. Por cambiar hasta han cambiado las clásicas “serpientes de verano” que llenaban las páginas de los periódicos durante todo el mes de agosto. No sé si se acordarán, pero una de esas serpientes veraniegas hasta hace una década eran en Andalucía las clásicas ocupaciones de fincas que los miembros del SOC realizaban en algunos latifundios. Raro era el verano en el queDiego CañameroyJuan Manuel Sánchez Gordillono aparecián con sus seguidores en La Almoraima, Las Turquillas, en las fincas de la Duquesa de Alba o de Mario Conde , con sus banderas republicanas y sus retratos delChe Guevaray sus sombreros de paja, sentando sus reales bajo los olivos y montando un pic-nic con bocatas y litronas hasta que la Guardia Civil los desalojaba. Ahora, sin embargo, no hay color. ConGordilloretirado de sus ocupaciones y “movidas” revolucionarias y conCañamerointentando montar numeritos mediáticos para dar en directo su detención y publicitar su entrada en Podemos, ni la CUT es la CUT ni esa revolución pendiente que las televisiones americanas y europea sacaban en sus informativos como imagen de una Andalucía tercermundista, es lo que era.

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