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La Laureada Debida

La Laureada Debida

domingo 21 de octubre de 2012, 19:26h
Vaya final de verano y comienzo de otoño que hemos pasado. Se vuelve uno de vacaciones y no sabe por dónde empezar. La Memoria de la Izquierda se muere casi el mismo día que la Esperanza de la derecha se va. Vientos de huelga en la Judicatura de Castilla y León, no sabe uno si por los Juicios Vespertinos o por un proyecto de ley que supondrá para el ciudadano poner entre 500 u 800 € de tasas encima de la mesa si quiere Recurrir su despido, o su reclamación de 1000 €. La Justicia va a ser como Jugar al póker. Y la España que primero ha temblado, luego se ha quemado, y después se inunda. Y Garoña, huraña como el Uranio que arde en sus entrañas, como un interruptor maldito se cierra y se abre, pero nunca se apaga. España, acosada pero aún no rendida, no quiere pedir el rescate. Saldremos de ésta, seguro.

Recién pasada la Fiesta Nacional me entero que el uno de Octubre, representantes del Regimiento de Farnesio de Valladolid han estado acompañando al de Alcántara, que ha recibido Colectivamente la Laureada de San Fernando por lo que pasó en Annual hace noventa y un años. Apenas nadie sabe nada de la historia de esta medalla, y después de muchas especulaciones sobre los motivos de orden político, resulta que su justificada solicitud pasó firmada y sin enviar, desde 1934 dormida en un cajón. Por eso en el Ejército se le ha llamado la Laureada Debida. Debida a 691 soldados de reemplazo que sabiendo que la batalla estaba perdida, cumplieron una de las misiones Clásicas de los Jinetes armados.

En el cine se observa al Arma de Caballería como la salvación y el alivio de los héroes. Quizá por ello, a menudo se olvida lo que le ocurre a la Caballería misma cuando cubre una retirada haciendo de pantalla contra el enemigo crecido y resuelto a exterminar. Abdel Krim había declarado la Guerra Santa. Una tras otra las Cábilas traicionaron sus pactos de amistad; y la fácil y próspera conquista se tornó en terrorífica desbandada de más de 100 km. Cada vez que una guarnición se rendía, los rifeños esperaban a que los españoles entregaran sus armas para exterminarlos a placer. En aquel desierto de torturas y prisioneros degollados los jóvenes jinetes del Alcántara comenzaron en Annual luchando por las vidas de sus compañeros, continuaron cubriendo la retirada hasta terminar luchando por los civiles de Melilla; y apenas tuvieron tiempo para luchar por sus propias vidas. El 80% de la Unidad cayó.

Annual fue una batalla más importante de lo que se cree y ha servido a muchos historiadores para explicar parte del Siglo XX español. El honor perdido de España fue finalmente recuperado por la élite de entonces, que era la militar en España -y también en Europa y Estados Unidos, cosa que se suele ignorar. De modo que si el New Deal y el siglo XX comenzaron para Europa en 1945, el XIX terminó para nosotros en 1975. Hay que ver de lo que somos capaces los españoles en apenas 30 años de Siglo XX que hemos tenido, porque a pesar de nuestros complejos estamos a la altura de las demás potencias europeas. Bien lo saben quienes quieren vendernos caro el dinero. Y hay que ver también lo poco que nos puede durar el Estado del Bienestar, definidor de aquél siglo, construido con el germen fecundo de la clase media española que tanto está sufriendo.

Si lo que pasó en Annual hubiese ocurrido en otro país de Europa, habría estatuas de sus héroes en varias ciudades. En cambio a muchos españoles les sigue pareciendo que cualquiera que porte un arma y defienda a España, no puede ser un héroe sino un villano. Una vez me dijo un militar americano que todo nuestro problema era que hacía menos de 100 años que habíamos tenido una guerra civil. Como una patología crónica, acaba el Conflicto por convertirse en el paisaje sensible de cualquier pensamiento político individual o colectivo. Sólo el tiempo y la paciencia pueden curar algo así. Afortunadamente son hoy nuestras FAS una de las instituciones más valoradas por los españoles, acaso por sus esfuerzos en servir calladamente a esta Sociedad Democrática. El visitante de cualquiera de nuestros museos militares se asombra enseguida de la cantidad de desconocida Historia Nacional y Mundial que se custodia, y vence muchos de sus prejuicios cuando observa en pie de igualdad a los laureados de San Fernando con los condecorados con la Placa Laureada de Madrid, que fue la equivalente medalla durante la Segunda República y la Guerra.

Noventa y un años después, la Historia de Annual, espejo de una crisis nacional, se antoja llena de símbolos y metáforas de actualidad. De todas las posibles, me quedo con la de los héroes de Reemplazo, ciudadanos de a pie, que fueron capaces, ellos solos y sin más ayuda que su empeño, de sacar fuerzas del desánimo general y sacrificar lo mejor de sí mismos en una situación de Crisis. Ellos hicieron el mejor de los rescates. Honremos, pues su memoria.

Daniel Muñoz Doyague
Abogado y Politólogo
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