Uruguay venció por penales
Nueva decepción para el seleccionado argentino
A pesar de haber jugado una buena parte del partido con un jugador más, Argentina no pudo superar a Uruguay y el empate en un tanto obligó a la definición por penales, en la que los uruguayos tuvieron la puntería necesaria para pasar a la semifinal de la Copa América y dejar al conjunto de Batista con las manos vacías una vez más.
Cuando la gente de a poco se iba olvidando del último mundial, y se ilusionaba una vez más con volver a ganar algún campeonato, el conjunto dirigido por el “Checho” Batista demostró que aún está muy verde para competir con equipos ya armados y tras confirmar que seguirá en el cargo, el entrenador se va a tener que replantear muchas cuestiones de cara al futuro, en el que unas eliminatorias devaluadas -con Brasil ya clasificado por ser el organizador del mundial- para conseguir que este plantel lleno de estrellas tenga una idea de juego que le permita reestablecer la confianza perdida.
Con el mejor del mundo como emblema -Messi no tiene precio- más los cincuenta millones de euros que vale Tévez, los 45 millones de euros del Kun Agüero, y en la lista continúan con tasaciones millonarias Pastore, Higuain, Milito, Di María o Lavezzi, la selección sin duda cuenta con figuras que ningún otro país -ni siquiera España ni Brasil- tienen, pero, estas estrellas hasta el momento no pudieron acoplarse y demostrar que el rendimiento con el que deslumbran en sus clubes también son capaces de desarrollarlo en el seleccionado argentino.
Pasan los técnicos, pasan los campeonatos, y lo único que se repite son las decepciones. Ya es difícil poner el pecho y decir “somos los mejores”, ya que cuando hay que plasmarlo en el terreno de juego, otros equipos, más limitados técnicamente, pero más ordenados y sacrificados, pegan el golpe de nocaut para despertar de un sueño apasionante a una triste realidad.
Pero todas estas figuras lo son del mediocampo para arriba, desnudando un serio problema con el que se enfrenta el fútbol argentino hace muchos años, que es el de la escasa renovación en puestos defensivos.
Ya de por sí estos nuevos esquemas que se quieren imponer, marcando con tres en el fondo, logró que de a poco los marcadores de punta vayan desapareciendo, y, los pocos que hay, no son del nivel de un seleccionado nacional. Es por eso que Batista tuvo que recurrir a Javier Zanetti, quien está dando sus últimos pasos de su importante carrera, y por la otra punta a Zabaleta, un jugador que años atrás ni siquiera hubiera figurado en la lista de convocados.
Sobre los centrales ocurre lo mismo. Ni Burdisso ni Milito venían teniendo regularidad en sus clubes, siendo ya dos jugadores con tantas lesiones como experiencia en su haber. El único técnico que se animó a darle la oportunidad a una joven promesa fue Maradona, pero incurrió el error de “quemar” a Otamendi ubicándolo como lateral derecho cuando su puesto real es el marcador central.
Mucho se va a tener que trabajar para solucionar está falencia, y el la tarea va a tener que ser de fondo, no solamente en los clubes, sino también en los seleccionados juveniles que perdieron totalmente el rumbo y andan a la deriva en los certámenes que se presenten.
Por otro lado, Batista deberá definirse si va a seguir disputando amistosos con futbolistas del torneo local para justificar su sueldo, o si se los va a tomar en serio para convocar a jugadores con verdadero “hambre” de gloria, que demuestran no estar tan lejos en el nivel que muestran los “europeos” partido a partido.
Ante Uruguay más de lo mismo
Como se preveía el encuentro por los cuartos de final no tuvo mayores sorpresas en cuanto al desarrollo del mismo.
Una selección uruguaya esperando, metiendo como es su costumbre -pegando más de la cuenta con la permisividad del juez Amarilla- y dejando dos excelentísimos jugadores como Forlán y Suárez para complicar a la defensa argentina, generando una falta tras otra -no todas fueron- para el regocijo de los buenos cabeceadores del equipo de Tabárez -otro error de Batista- y generar peligro en cada pelota parada. Así llegó el primer gol tras un cabezazo del infatigable Lugano, el rebote que dio Romero y ´Pérez, increíblemente solo, no tuvo inconvenientes para abrir el marcador.
Del lado argentino, un inspirado Messi trataba de conectarse con los delanteros, pero lejos del arco, donde más punzante es. Así y todo se las ingenió para habilitar a Higuain con un milimétrico pase que el delantero del Real Madrid conectó de cabeza para igualar el marcador.
Messi con sus apiladas preocupaba al fondo uruguayo, pero su juego terminaba en apiladas que indefectiblemente finalizaban o con una falta o rodeado de defensores que le imposibilitaban conectarse con sus compañeros. Y ahí estuvo el principal déficit de esta selección. El entrenador “armó” todo el equipo en función de Messi, pero de esa manera le restó peso a sus compañeros, viendo como el Kun Agüero estaba “perdido” por la izquierda, o Di María deambulaba la cancha sin encontrar su mejor posición.
Ni siquiera la expulsión de Pérez a los 33 minutos del primer tiempo le dio aire al equipo. Sino más bien todo lo contrario. Uruguay se sintió más a gusto con un hombre menos, esperó aún más atrás y Argentina volvió a exhibir una falta de ideas alarmante viendo el nivel de los jugadores que se encontraban en la cancha. Sin disparos de media distancia, ni desbordes que sorprendieran a la firme defensa uruguaya, solamente se esperaba alguna genialidad de Messi-que finalizó el encuentro totalmente agotado- para que pudiera dar el paso a la semifinal.
Pero nada de esto ocurrió. Ni el ingreso de Tévez ni el de Pastore -totalmente desconocido- provocó cambios en el esquema, y la expulsión de Mascherano generó tranquilidad a un equipo uruguayo que en todo momento confió en la precisión de sus pateadores para llegar a la definición desde el punto del penal.
Y con el 1 a 1 definitivo, la frialdad uruguaya fue más fuerte ante la presión que sufrieron los jugadores argentinos, situación por la que pasaron Tévez, al que Muslera le atajó el penal, y Pastore e Higuaín que por muy poco no siguen los pasos del “jugador del pueblo”
Ahora habrá que ver una definición más por televisión, bajar un poco esa soberbia de que “somos los mejores del mundo” darse un baño de humildad y arrancar de cero para poner a la selección en lo más alto, como alguna supo estar.