Los actos se efectuaron bajo un riguroso sistema de seguridad en los alrededores del Estadio Nacional Tiburcio Carías Andino e incluso los periodistas se molestaron porque las autoridades policiales tardaron en dejarlos pasar.
Mientras miles de personas llenaron el estadio, cientos de seguidores de Zelaya marcharon al aeropuerto de Tegucigalpa, donde despidieron al Presidente depuesto en junio de 2009.
Las manifestaciones se extendieron hasta la ciudad de San Pedro Sula y fueron convocadas por el Frente Nacional de Resistencia Popular, que agrupa a organizaciones sindicales, campesinas, indígenas, intelectuales y a políticos, que ya se declaró dispuesta a ocupar las calles en protesta desde el día de la asunción.
En muestra de reprobación al régimen de facto de Micheletti y a los comicios organizados por él, de los que salió electo Porfirio Lobo, la mayoría de los mandatarios del mundo se ausentó de la investidura del dignatario. Aunque fue elegido en un proceso electoral, varios países sudamericanos, entre ellos Venezuela, Argentina y Brasil, anunciaron en el momento mismo de la elección que no lo reconocerán como presidente.
Por ello, el nuevo Mandatario deberá convencer a Brasil y Argentina de mirar hacia adelante, y luego lograr que su país sea nuevamente admitido en la Organización de Estados Americanos (OEA). En todo caso, según diferentes funcionarios de Estados Unidos, contará con el apoyo de ese país para mejorar la relación de Honduras con la comunidad internacional.
Además de la comitiva de Estados Unidos, que fue presidida por el subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, Arturo Valenzuela, participaron en los actos las delegaciones de Marruecos, Malta, Canadá, Australia, China, Taiwán y Belice, entre otros.
No obstante, la oposición viene de Venezuela y de los socios de la Alianza Bolivariana de las Américas (Alba), debido a la aprobación de un decreto propuesto por Micheletti ante el Congreso —y que de hecho fue firmada por él ayer, antes de dejar la presidencia de facto— que determina la salida de Honduras del Alba.
Por otro lado, según la Comisión Económica Para América Latina y el Caribe (CEPAL), Honduras cerró 2009 con una contracción de su Producto Interno Bruto equivalente al 3 por ciento, lo que significa que el nuevo Presidente deberá enfrentar también la recesión económica que atraviesa su país debido a la crisis política.
Cientos fueron en marcha hacia el aeropuerto para despedir a Zelaya.
Congreso da amnistía a golpistas
El nuevo presidente de Honduras, Porfirio Lobo, firmó ayer el decreto que aprobó el martes el Congreso Nacional para otorgar amnistía general a líderes y militares que cometieron delitos políticos y conexos antes, durante y después del 28 de junio del año pasado, cuando Manuel Zelaya perdió el poder. Con ese decreto, informa el diario hondureño El Heraldo, Lobo Sosa saludó a la comunidad internacional con la bandera de la paz, unidad, reconciliación, perdón y el olvido tras siete meses de crisis.
El proyecto de amnistía, que no quiso abordar el Congreso anterior, fue presentado por el diputado nacionalista por Santa Bárbara, Mario Alonso Pérez, y de inmediato generó un amplio debate en el cual algunos diputados de los partidos Liberal, Pinu y Democracia Cristiana pidieron analizar detenidamente el tema antes de aprobarlo. A la amnistía se suma el salvoconducto que firmó para que Zelaya, refugiado en la Embajada de Brasil, pueda salir del país a República Dominicana.
Zelaya se va a República Dominicana
El derrocado presidente de Honduras, Manuel Zelaya, abandonó ayer la Embajada de Brasil en Tegucigalpa en una caravana de alrededor de una veintena de automóviles rumbo al aeropuerto de la capital hondureña, desde donde partió hacia la República Dominicana, tras más de cuatro meses de encierro. Salió en uno de los primeros vehículos de la caravana junto con el presidente de la República Dominicana, Leonel Fernández, y el nuevo gobernante de Honduras, Porfirio Lobo.
El subinspector Germán Rivera, portavoz militar, confirmó la salida del Presidente derrocado y sus acompañantes en medio de un fuerte operativo de seguridad que incluía ambulancias y vehículos ocupados por efectivos armados. Con Zelaya viajaron su esposa, Xiomara Castro; su hija Hortensia y el asesor Rasel Tomé. El ex Presidente abandonó Honduras en un avión, y antes dijo a la radio local Globo: “Volveremos”, poco antes de salir en la Base Militar, aledaña al aeropuerto de Toncontín. Allí y en el trayecto, cientos de su seguidores lo despidieron.