Las otras víctimas: las olvidadas
Este miércoles 30 de enero de se cumplen diez años del asesinato del concejal del Ayuntamiento de Sevilla Jiménez Becerril y su esposa por miembros de ETA. Con tal motivo, se han programado en Sevilla algunos actos, a los que asistirán autoridades políticas, eclesiásticas y compañeros de partido de las víctimas. A estos actos se han sumado el Sindicato Unificado de Policía (SUP) y la Asociación de Víctimas Olvidadas, faltaría más.
Ahora bien, desde el SUP, el sindicato mayoritario en la Policía, han sonado voces reivindicativas. Por ejemplo, dicen que “las instituciones españolas no están tratando con el mismo rasero a todas las víctimas del terrorismo”. Creen que está bien que la sensibilidad respecto a las víctimas sea hoy muy diferente a la de hace unos años, pero que “seguimos viendo víctimas de primera y de segunda, víctimas a las que se hacen actos de homenaje desde las instituciones, en la que participan los obispos, alcaldes, delegados del Gobierno, etc., para las que existen fundaciones (Jiménez Becerril, Gregorio Ordoñez, Miguel Ángel Blanco…) o pabellones deportivos (Buesa Arena, Martín Carpena), o calles con su nombre, mientras cientos de víctimas permanecen en el anonimato”.
Aseguran que ni siquiera el ‘Bosque de los Ausentes’ de Atocha, en Madrid, “colma nuestra esperanza de que exista un lugar, o muchos lugares, monolitos, espacios cívicos o la forma en que se considere oportuno, en las que se rinda homenaje y reconocimiento a todas las víctimas del terrorismo, sin excepción”.
Efectivamente, según los datos facilitados por la Asociación de Víctimas Olvidadas del SUP, 587 ciudadanos civiles, 232 guardias civiles, 190 policías nacionales, 106 militares, 33 políticos, 27 policías municipales, 15 ertzainas, siete jueces y fiscales y un Mosso d`escuadra han sido víctimas del terrorismo en España -ETA, GRAPO, Al Qaeda…- en los últimos 47 años (desde la menor Begoña Urroz, muerta por un artefacto explosivo en Guipúzcoa en 1960, hasta los dos guardias civiles asesinados en Francia el pasado mes de diciembre).
Así, creen que “hoy es un buen día para recordar a todas esas víctimas que no tienen un pabellón, ni una fundación, ni una calle, ni un bosque que los recuerde, y que permanecen en el recuerdo de sus familias, y es un buen día para exigir que se pacte una forma de recordar a todas las víctimas del terrorismo, sin personalizar en nadie, para que no sigamos teniendo la impresión de que los políticos sólo se ocupan de los suyos y desprecian a todos los demás”.
Parece que algo de razón sí que tienen.