Lo que yo espero de Sánchez
viernes 18 de julio de 2014, 17:51h
Pedro Sánchez ha irrumpido, creo que para bien, como un
elefante en una cacharrería, y sus primeras decisiones han sido, empero, para
mal, al menos en mi opinión. Negarse a apoyar la candidatura de Juncker para
'liderar' Europa ha sido, sobre inútil, contraproducente para el papel que el
PSOE debe jugar en Europa y desconcertante para los intereses de España. Me
consta que el saliente Alfredo Pérez Rubalcaba solicitó a los tres competidores
para la secretaría general del PSOE, durante la campaña, que no rompiesen el
consenso para que el ex primer ministro luxemburgués fuese nombrado presidente
de la Comisión Europea. Fue en vano. Había que dar la 'eurocampanada', y se
dio.
Sánchez ha aludido, para justificar una postura que no ha
sido comprendida ni por la mayor parte de los propios eurodiputados
socialistas, a la opinión existente en las agrupaciones, en la base. ¿De veras
ha pulsado todas esas opiniones? No veo, la verdad, a la militancia del PSOE
angustiada por el apoyo o no a Jean Claude Juncker, ni, ya que estamos, tampoco
los veo alarmados por lo que se haga o no en Europa, que bastantes problemas
hay en casa.
Si de verdad quiere distinguirse Sánchez como un elemento
rompedor de tantas inercias perversas, creo que tiene terrenos mucho más
eficaces, productivos y hasta menos peligrosos que el resbaladizo ruedo de la
UE, que él aún ni conoce ni controla. Sin ir más lejos, espero de su discurso
de aceptación de la secretaría general socialista, cuando clausure el congreso
extraordinario de su partido, alguna alusión a la limitación de mandatos, al
desbloqueo de las candidaturas electorales, a la obligatoriedad de las
primarias...y a las relaciones del PSOE con UGT. Son muchos quienes aún ven una
conexión entre el partido y un sindicato que está en la vitrina de los
escándalos. Que no me digan los portavoces de Sánchez que él nada tiene que
decir acerca de la trayectoria, tantas veces errada, de una central sindical
que siempre se llamó socialista y que necesita urgentemente una renovación a
fondo precisamente desde la izquierda posible.
Si de veras quiere
protagonizar caminos nuevos, paradójicamente debería Sánchez hablar con una
claridad que no empleó, es de temer, en la campaña electoral, y decir qué
piensa hacer con respecto a futuros acuerdos con el Gobierno de Rajoy, qué
sobre el mantenimiento del consenso constitucional en torno a la Monarquía. O
cómo se comportará, siendo ya casi 'candidato in pectore' -presumiblemente,
será el único que se presente a las primarias--, durante la larga precampaña
que se nos avecina hasta las generales. Si es que Rajoy, por supuesto, no decide
acortar la Legislatura, tesis esta que me parece improbable, pese a todos los
rumores.
Pues eso: que yo quisiera conocer perfectamente la 'hoja de
ruta' de un Pedro Sánchez que ha ganado amplia y limpiamente la carrera a sus
dos contrincantes (por cierto, Eduardo Madina, cuyos estados de ánimo
experimentan altibajos, estuvo a punto de no concurrir). No me importan tanto
los nombres que ya van circulando acerca de quiénes compondrán la próxima
comisión ejecutiva federal. Me importa mucho más la declaración programática
que espero de alguien como el nuevo líder socialista: ¿hacia un centro
izquierda tipo alemán o hacia 'Podemos'?¿Cómo se reestructura la filosofía de
esa izquierda que en España aparece ya partida en dos?¿Son aconsejables las
soluciones emprendedoras, de creación de trabajadores autónomos, para
solucionar el desolador panorama laboral? Muchos, muchos temas. Aguardo con
impaciencia ese discurso de clausura del congreso, ya que de las declaraciones
periodísticas no he podido, hasta ahora, deducir respuestas contundentes a
estas y otras preguntas.
Pido, por cierto, perdón por preguntar tanto. Creo que ya es
hora que los políticos españoles -a ver qué hace Mariano Rajoy en su rueda de
prensa de 'final de curso', dentro de un par de semanas- se acostumbren a ser
interrogados a fondo y a responder sin evasivas. Y ya he dicho, y repito, que
espero bastante, y bueno, de la nueva 'estrella' política. No nos falles.