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Pinochet aún no muere

Pinochet aún no muere

Por Ernesto Carmona
jueves 08 de diciembre de 2011, 23:23h
A cinco años de la muerte del peor tirano de la oligarquía agro-industrial-comercial chilena del siglo 20, el 10 de diciembre de 2006, sus crímenes reviven constantemente en acciones de tribunales que continúan investigándolos a casi 40 años.

Algunos ejecutores uniformados niegan estas violaciones, mientras otros reivindican haber matado o hecho desaparecer gente "para salvar a la patria del comunismo".

En la derrota política de Pinochet ante la historia, las elites civiles que lo instalaron en 1973 -con generosa ayuda de EEUU/Richard Nixon- se "renovaron" como "demócratas", en los partidos que eligieron al presidente actual, le dieron la espalda al general en vida y terminaron tirándolo al basurero histórico.

Lo tiraron como el trapo sucio que les hizo la "limpieza física" del liderazgo social y político de los desfavorecidos en el reparto de los frutos de un país rico en recursos naturales, como el cobre, y extirpó de cuajo el mejor mundo socio-económico y político que Allende quiso consolidar pacíficamente.

Los derechistas civiles, incluido Sebastián Piñera, y algunos socialistas "renovados" a socialdemócratas, ya ni siquiera rescatan su "exitosa reforma"que hizo retroceder al capitalismo a la crueldad de los tiempos originarios del laissez faire (dejar hacer), al extinguir al Estado regulador y de bienestar y destruir las pocas conquistas logradas a lo largo del siglo 20 por la lucha sindical, social y política.

La "reforma", o sea, el "neoliberalismo" súper salvaje inspirado por el Nóbel Milton Friedman desde la Escuela de Economía de Chicago, usó a Chile por la fuerza como "conejillo" del modelo y luego expandió sus "éxitos" a Inglaterra y a todo el mundo -desarrollado o no- como el dogma oficial de la política económica "moderna".

La libertad del mercado se impuso con bayonetas que hicieron añicos las libertades democráticas, pero al cabo del tiempo, la adopción universal del modelo condujo a la crisis actual -y quizás terminal- de un sistema que privilegia la especulación financiera sin producir bienes físicos y sustituye mano de obra por máquinas computarizadas que incrementan riqueza ficticia a costa de creciente "ahorro" de empleo que, a su vez, limita el consumo de lo poco que se produce.

La explosión del desempleo desata revoluciones por doquier y estrangula al sistema mismo, como ocurre hoy en Europa. Ese legado de Pinochet hoy nadie lo reivindica porque no es "políticamente correcto" y tampoco da votos.

Pinochet pervive también en el sufrimiento de sus víctimas sobrevivientes y como suerte de "gurú espiritual" del hiperactivo puñado de afiebrados seguidores civiles y de uniforme que hicieron el trabajo sucio de torturar, matar y/o desaparecer gente contraria al nuevo modelo retrógrado de sociedad.

Capturado por orden del español Baltasar Garzón y preso en Londres (1998-2000) por 503 días, fue rescatado por el gobierno de Chile en marzo de 2000, que logró su libertad extrajudicial con el premier social demócrata británico Tony Blair. Despojado de la inmunidad parlamentaria, salió de la curul vitalicia del Senado, fue procesado y sobreseído de sus crímenes en 2002 por "demencia vascular subcortical leve" y desde julio de 2002 disfrutó hasta su muerte, en la cama, el producto de sus robos al erario.

Por el asesinato del periodista estadounidense Charles Horman (reflejado en la película "Missing", de Costa Gavras), la Corte Suprema debatirá en estos días la extradición del capitán de navío estadounidense Ray E. David Charles, Comandante de Grupo de la Misión Militar de Estados Unidos en Chile y jefe de todos los servicios de inteligencia de EEUU (CIA, FBI, etc.) en el Chile de 1973.

Los alegatos demostrarán que desde antes del golpe existía estrecho entendimiento entre la inteligencia militar de ambos países. Y que en 1973, el verdugo de los norteamericanos Horman y el estudiante Frank Teruggi fue el coronel de ejército chileno Pedro Ocvatio Espinoza Bravo -hoy preso- mucho antes de hacerse "famoso" por las muertes de Carlos Prats en Buenos Aires (1974) y el ex canciller Orlando Letelier en Washington (1976).

En otra señal de que "Pinochet aún vive", el ex coronel DINA Cristián Labbé, alcalde del rico municipio santiaguino Providencia, organizó un "homenaje" al archi asesino de la DINA Miguel Krassnoff (144 años de prisión, 60 muertes, 23 condenas) a quien levantan como héroe.

Estos militares retirados y activos, más su corte civil, piensan que fueron traicionados y olvidados por Piñera y los partidos de derecha en el poder, e incluso tratan de levantar un partido neo castrense.

Con más certeza que cualquier analista, otro militar preso por asesinatos, el mayor de ejército Carlos Herrera Jiménez, que cumple cadena perpetua desde marzo 2004, dijo en estos días: "Los militares presos lo estamos por haber muerto a personas...

Ciertamente fuimos el brazo armado de la derecha económica. Qué duda cabe. Quizás por ello ahora nos desprecian. Atávicamente este sector político se ha servido de los militares. La historia es pródiga en señalar los hechos que así los señalan"

Por Ernesto Carmona
Periodista y escritor chileno (68), colaborador de Argenpress, Red Voltaire, Rebelión y otros sitios, autor de "Los Dueños de Chile", "Los dueños de Venezuela", "Yo Piñera", "Morir es la Noticia", entre otros libros.
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