El Directorio del BCV pareciera haber perdido el foco de concentración de sus actuaciones
El encaje legal fue concebido como un mecanismo para proteger los depósitos de los ciudadanos en el sistema financiero, mediante un apartado que deben hacer los bancos de sus captaciones para ser mantenido en el Banco Central y de esta manera proveer de liquidez a un banco comercial que experimenta salidas de depósitos. De esta manera se evita corridas bancarias y se procura la estabilidad del sistema financiero.
Al instruirse los seguros de depósitos el encaje fue perdiendo importancia como herramienta de protección de los depósitos. Posteriormente, el encaje legal, también llamado coeficiente de reservas, evolucionó principalmente hacia un instrumento de política monetaria en la medida en que las decisiones del Banco Central pueden ayudar a expandir o contraer la cantidad de reservas que los bancos pueden utilizar libremente para conceder créditos. El 30 de junio y luego el 11 de julio de 2011, el BCV dictó resoluciones que implicaron la disminución de la tasa de encaje en tres puntos porcentuales con el objeto de liberar reservas de los bancos para adquirir títulos públicos con el objeto de financiar la Gran Misión Vivienda Venezuela.
Esto es una forma distorsionada de emplear un instrumento de política monetaria contra instituciones financieras que haciendo una valoración de su situación económica optaron por no comprometer recursos de los depositantes en ese programa. Entre otras razones porque en Venezuela con el diferencial entre el precio petrolero de US$ 40 por barril contemplado en el presupuesto y el precio actual de US$ 100 por barril, existen fondos para financiar por vía no inflacionaria el citado plan de viviendas. Además, el Gobierno cuenta con los recursos adicionales que le proporciona la devaluación del tipo de cambio desde Bs 2,60 por dólar hasta Bs 4,30 por dólar. Es claro que en un ambiente de alta inflación, esta política proinflacionaria que sigue el BCV de disminuir el encaje lo que hace es dañar la estabilidad monetaria y debilitar el bolívar.
Así, pues, tenemos un Banco Central que sigue inyectando liquidez excesiva en la economía todo lo cual exacerba las tensiones inflacionarias. Por tanto, el BCV al penalizar a determinados bancos lo único que está haciendo es un uso político del encaje legal y desvirtuándolo como un instrumento poderoso aunque distorsionante para regular la liquidez monetaria de la economía. El Directorio del BCV pareciera haber perdido el foco de concentración de sus actuaciones y en lugar de promover una baja de la inflación está haciendo todo lo contrario, al debilitar la capacidad de compra de la moneda nacional para abrirle espacios de financiamiento a un fisco voraz ya no le basta un precio petrolero significativamente mayor al que presupuestó.
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