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Votar en tiempos revueltos

Votar en tiempos revueltos

Se ha dicho una y mil veces que la frase que sintetiza la crisis del 2001 es: "Que se vayan todos". Ahora bien, el tiempo político que siguió, procesó la situación insurreccional por canales institucionales legales y legitimados a través de "X" procedimientos. Al margen de la superación de una parte importante de los problemas que desataron aquella crisis, persisten condiciones estructurales con hondas raíces que anidan en el subsuelo de nuestra realidad. Estas condiciones son difíciles de erradicar, ya que adquieren diferentes formas en la superficie, cuya urgencia generalmente atendemos sin percatarnos de lo complejo de sus afluentes. Las recientes elecciones nos muestran: -El avance sostenido de la descomposición del sistema de partidos políticos tradicionales, con eje en la UCR y el PJ. -La des-territorialización del voto. Se instala un candidato o un referente sin historia política, sin trabajo territorial previo, salvo el recorrido de campaña electoral, obteniendo un resultado electoral importante. -Se avalan con el voto las gestiones locales que han tenido cierto éxito, con independencia del signo político e ideológico del gobierno provincial o distrital, al margen también de la relación con el gobierno nacional -Se generaliza un escalonamiento del voto: En algunos enfrentamientos provinciales (se plebiscita la gestión nacional en la elección provincial) y por otra parte, la población en algunos distritos, se inclina por los candidatos locales, más allá del contenido ideológico o partidario que se le ofrece. -En la CABA el candidato del FpV duplica en votos a la lista de candidatos a legisladores. Mientras que en Santa Fe, el representante del gobierno nacional obtiene una tercera posición, mientras marca una primera posición en la confrontación de listas para legisladores. Este voto fraccionado, nos habla de una cada vez mayor disociación entre los diferentes planos territoriales (distrito, provincia, nación) La presencia electoral del PRO federal en la provincia de Santa Fe, cuyo candidato ilusionista no fue acompañado por el voto a legislador, ni es electo gobernador. Tampoco el oficialismo de Santa Fe tendrá el control de las cámaras de representantes. El dato más llamativo está en la morfología del mapa político y electoral del peronismo. Especialmente en la relación entre el peronismo y el kirchnerismo. El peronismo en función de gobierno (Kirchnerismo), al momento de la entrada en la recta final de un año electoral clave, es interpelado por el peronismo (fuera de la responsabilidad de gobernar). Esta interpelación no se reduce a los sectores que han reclamado una mayor participación en el armado electoral; sino más bien, es el problema que la lógica electoral ha instalado en la escena política, retrasando el tratamiento de los problemas de estado. El peronismo en los tiempos del cólera Estamos en una época de transición hacia forma de representación políticas novedosas. El peronismo es un movimiento social y político que se transforma según las condiciones históricas. Su composición social se diversifica y sus soportes políticos (actores) varían según el momento histórico. En cuanto partido político, se ha atomizado en mil pedazos, muchos de ellos ya han desaparecidos. La tensión con el llamado kirchnerismo explica en parte los últimos resultados electorales y refleja una imagen tardía de la crisis del 2001 en el campo de la representación política. El mapa de la relación peronismo-kirchnerismo es diverso según el distrito electoral, las diferencias ideológica tampoco explica lo sucedido. Se terminó la época en que el General Perón decía en que más allá de la existencia de radicales, socialistas y conservadores, peronistas eran todos. Ya no es así en la actualidad. La identidad del peronismo se está diluyendo con el paso a retiro de las generaciones más antiguas. Lo que ha emergido nuevo, que no es asimilado por el llamado peronismo ortodoxo, no se ha consolidado. Es razonable que aquellos que no se sientes identificados por el gobierno nacional, se inclinen por otro voto, pero pasarle un caudal determinante al Ilusionista de Santa Fe, es un hecho de pérdida de la identidad total. No cabe ni siquiera pensar en la justificación del voto castigo, ya que después todo esto se paga caro, y nadie se hará cargo del resultado y de la posibilidad de una restauración del pasado reciente. Que dirigentes de la oposición peronista vayan al predio de la Rural, es otro dato de descomposición del partido peronista. El peronismo electoral de oposición está alineado en el agrupamiento equivocado y eso resta posibilidades para la ampliación de la base social del movimiento nacional. Con estos comportamientos son base de maniobra de intereses ajenos a los que dicen representar. Un salto adelante La oposición está dispuesta a celebrar cada resultado adverso de expresiones electorales que acompañan al gobierno, pero en realidad estos resultados pueden ser tomados por el gobierno nacional como positivos. Es una oportunidad para subrayar políticas de estado nacionales, que fueron en definitiva lo que llevaron a Cristina Kirchner a tener una intención de voto por sobre los resultados electoral en las provincias, inclusive en las que se ha ganado. Los votos justicialistas que fueron para el Ilusionista, no son votos castigo. Son votos que se perderán en la nada de una construcción virtual, que en la medida en que se repita en otros territorios, terminará generando un daño concreto en la realidad. Es el momento no solo de repensar al peronismo, sino de rehacerlo. Una vez más los intereses ajenos a nuestra nación se regodean viendo la posibilidad de una mayor división dentro del campo mismo de los intereses populares. Ahí se encuentra enmarcado el enfrentamiento. Carlos "Chino" Fernandez Asesor IAJ-CGT
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