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Colón y la gracia de Dios

Colón y la gracia de Dios

Con el lema "La familia, gracia de Dios",  35 obispos asistirán el próximo domingo, 28 de diciembre, a la madrileña Plaza de Colón, encabezando por segunda vez una manifestación “católica” que tiene todos los visos de ser tan multitudinaria como la del año pasado por las mismas fechas. «Es una ocasión pastoral muy importante», ha dicho el obispo auxiliar de Madrid, monseñor CésarFranco. “Caudillo de España por la gracia de Dios” era el lema, por cierto, de otro Franco, y que aparecía en las monedas con la efigie del dictador que hizo una guerra “por Dios y por España”.

Destacan en esta manifestación, que recuerda un poco las del nacional-catolicismo, además de su principal convocante, el siempre polémico monseñor Antonio María Rouco Varela, cardenal arzobispo de Madrid y Presidente del Episcopado español, otro cardenal no menos polémico, el arzobispo de Valencia Agustín García Gasco, que el pasado año atizó a la opinión pública con sus manifestacionesdurante la celebración de un acto similar en la misma plaza bajo el lema 'Por la familia cristiana".

Algunos diarios militantemente católicos están ya calentando el ambiente en términos casi de nueva “cruzada”, denunciando lo que denominan “laicismo radical del gobierno socialista”, y lo hacen mediante semanarios provenientes de organizaciones ultraconservadoras agazapados entre las páginas de los citados periódicos. Como aperitivo al evento difunden unos supuestos sondeos de los que deducen que el 76 por ciento de la población española se define como católica, que más del 77 por ciento bautizarían a sus hijos, y que la mayoría de los españoles apuesta por una educación religiosa para los suyos. La facilidad con que algunos utilizan la Sociología en nuestro país es sorprendente; sobre todo cuando uno se topa con el dato de que el 35 por ciento de los mismos que se dicen católicos “nunca van a misa”.

 Una vez servido el plato de los sociólogos, viene el de los apologetas y sobre todo de los profetas de calamidades. El cardenal de Toledo, Antonio Cañizares, denunciaba recientemente la “cristofobia” de esta sociedad. Prelados hay que han hablado de la “cruzada laica contra los crucifijos”. Algún medio afín ya está alertando ahora a la ciudadanía de que “pueden empezar a arder iglesias” . Hay quien, en el colmo del surrealismo sociológico, arremete incluso contra el alcalde popular de Madrid, Alberto Ruiz Galllardón, por “sumarse a la política descristianizadora”.  

Y luego están los “analistas de la Teología Política”, esos que ya han empezado a criticar la Ley que prepara el Ejecutivo para equiparar todas la creencias, ampliando la Ley de Libertad Religiosa de 1980. Según tales analistas, “se trata de una reforma encubierta dentro de un ambicioso plan que incluye 172 medidas para desarrollar los planes laicistas del Gobierno”.  ¡Ay, el horror al laicismo en España: el lobo que parece venir a devorar a las ovejas del redil católico!

La convocatoria del pasado año reunió en Colón a más de un millón de fieles. La de este año la igualará o superará, aunque la participación de los obispos, qué curioso, se ha reducido considerablemente. Los cardenales Rouco y García Gascó serán esta vez las “estrellas” del acto, y no el cantante, pintor y líder de los Catecumenales Kilo Argüello, como el año pasado. El cardenal Cañizares, recién nombrado por el Papa presidente de un importantísimo Dicasterio vaticano, no ha confirmado su asistencia, y además ha mostrado en alguna ocasión su discrepancia con la “política informativa” de la cadena radiofónica de la Iglesia. Los cardenales de Sevilla, Carlos Amigo, y Barcelona, Lluis Martínez Sistach, ya han anunciado que no vendrán a Madrid, así como otros importantes prelados de las iglesias catalanas, vascas, extremeñas y gallegas. No es arriesgado pensar que no han querido ser partícipes del esperpento religioso-político que tuvo lugar en la Plaza de Colón el año pasado, especialmente con las declaraciones a altavoz quitado contra la política del gobierno socialista de los cardenales Rouco y García Gascó y las teorías apocalípticas de Kiko Argüello apoyado en su guitarra. Entre otras lindezas se acusó al gobierno socialista de “contribuir a la disolución de la democracia”.

El papa Benedicto XVI –que participará cibernéticamente en el acto- parece haberse interesado previamente en que este año no se “politice”, cosa por otra parte harto difícil, dado el lenguaje en el que desde unos años a esta parte se ha embarcado la Iglesia española gobernada por Rouco. El nuevo hombre de Roma, cardenal Cañizares, no parece que esté del todo feliz con esa línea, aunque su trayectoria en España no ha sido en exceso diferente de la de Rouco. Solo le hace distinto el que mantiene buenas relaciones con la vicepresidenta Fernández de la Vega. Pero no hay que hacerse ilusiones. La Iglesia siempre ha mirado a las mujeres con mucho paternalismo.

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