Las protestas se han concentrado particularmente en la avenida Alexandras, en el centro de Atenas, donde los manifestantes han arrojado decenas de cócteles molotov contra las fuerzas antidisturbios. "Han destrozado dos concesionarios, un supermercado está ardiendo y al menos cuatro personas permanecen atrapadas en la tercera planta", indicó un agente de Policía bajo el anonimato.
Pasado el mediodía la violencia y los graves disturbios volvían a las calles cuando unos 500 manifestantes arremetieron con piedras y bombas incendiarias contra el cuartel central de la policía en Salónica, informaron las televisiones locales.
Mientras, unas 10.000 personas se habían congregado en el centro de Atenas para iniciar una marcha por las calles principales de la capital hacia el cuartel general de la policía. Hubo destrozos y varios agentes y manifestantes heridos.
En Tesalónica, más de 1.000 repetían el lanzamiento de objetos al cántico de "asesinos de uniforme", dirigidos contra la Policía, a pesar del llamamiento a la calma realizado por el primer ministro Costas Karamanlis, quien se disculpó públicamente ante los padres del fallecido. "No hay nada que pueda hacer para aliviar su dolor, pero les garantizo que el Estado actuará para que la tragedia de ayer para que no se repita".
De momento, dos agentes de Policía han sido arrestados en conexión la muerte del joven, quien recibió un disparo en el estómago mientras apedreaba un coche de Policía con unos amigos. Por ahora, los disturbios del sábado han dejado al menos 41 tiendas, nueve bancos y más de una veintena de coches destruidos, así como 34 policías heridos.
Los medios locales calificaron estas protestas como las peores en más de un cuarto de siglo, desde las de 1985, cuando otro joven estudiante murió también en los enfrentamientos con la policía.
Comunicado de la policía
Según la policía, la tragedia ocurrió cuando un vehículo que patrullaba en el céntrico barrio ateniense de Exarhia fue objeto de un ataque con piedras y bombas incendiarias por parte de un grupo de 30 encapuchados.
En un comunicado, la policía explica que los agentes "se bajaron del vehículo y se dirigieron hacia los manifestantes para arrestarlos y fueron nuevamente objeto de agresión, por lo cual uno de los policías lanzó un disparo con un revolver de fuego artificial y el otro disparó tres veces con el revolver de servicio, lo que causó la herida fatal del menor.
El estudiante de 16 años Alexandros Grigoropulos fue alcanzado en el tórax por una bala y murió por su grave herida poco más tarde, en el hospital al que había sido trasladado.