No figuraba entre las leyes prioritarias contempladas en las ‘Disposiciones transitorias’ de la Constitución, pero el pleno de la Comisión Legislativa o ‘Congresillo’ aprobó el proyecto de Ley Orgánica de la Función Legislativa.
Esta Ley regirá el funcionamiento de la Asamblea Nacional, que deberá instalarse el próximo 31 de julio. Sin embargo, hubo enfrentamientos verbales entre los comisionados, por los muchos cambios introducidos que no se debatieron lo suficiente.
Varios de los proyectos de leyes que en 120 días debieron aprobarse, según las ‘Disposiciones transitorias’ están en fase de debate o “socializándose”. De manera que el mandato de Montecristi en este aspecto, no pudo cumplirse en su totalidad. Evidentemente, los constituyentes tampoco tuvieron tiempo de ponderar su complejidad, implicaciones, operatividad y consecuencias.
Legislar es un acto delicado, que además de ponderación requiere cultura jurídica y visión de conjunto de los problemas actuales y futuros de la sociedad.
Los “entusiasmos revolucionarios”, como en el caso de algunas leyes aprobadas e incluso la Constitución, no suelen resolver los problemas de fondo.
Este proyecto de Ley, que deberá ser sancionado u objetado por el Presidente de la República, supondría para los nuevos parlamentarios un ahorro de tiempo, pero las mañas que ha demostrado tener el régimen correísta desde su instauración, llevan a pensar que podría terminar siendo una sólida e irrompible camisa de fuerza. Mal comienzo para la Asamblea Nacional y pésimos designios de futuro para los ecuatorianos.