Según esas fuentes, Uribe quiere que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) se comprometan a liberar a esos 24 policías y militares, con independencia de que eso implique autorizar más de un operativo de entrega.
Uribe autorizó el miércoles a la senadora opositora Piedad Córdoba a participar en la liberación de rehenes de las FARC, pero con la condición de que sean entregados de manera "simultánea" los 24 policías y militares secuestrados y tres cadáveres que la guerrilla tiene en su poder.
El mandatario señaló que Córdoba podrá formar parte de la misión humanitaria encargada de recibir a los cautivos junto con la Cruz Roja Internacional y la Iglesia católica, después de que en abril pasado la desautorizara para esa tarea.
En respuesta, Córdoba agradeció el gesto de Uribe, que calificó de "positivo", y le pidió una cita para "abordar las definiciones de fondo sobre las liberaciones" de secuestrados por las FARC.
El Gobierno, a través del ministro de Interior y Justicia, Fabio Valencia, pidió el pasado jueves entender textualmente que la autorización que entregó Uribe a la congresista opositora solo es para recibir a los rehenes.
"La autorización es para participar en la entrega de los secuestrados. Hay que tomar eso textual", aclaró Valencia.
Las FARC anunciaron a mediados de abril la liberación del cabo del Ejército Pablo Emilio Moncayo, secuestrado desde finales de 1998, y en junio señalaron que junto con él entregarán a otro militar que resultó herido en combate.
La condición exigida por los guerrilleros es que Córdoba esté presente en la entrega de los rehenes, algo a lo que Uribe se opuso hasta este miércoles.
El ex presidente colombiano Ernesto Samper (1994-1998), que se reunió con Piedad Córdoba, pidió concretar primero la liberación de Moncayo y luego analizar los términos en que se haría la entrega de los demás rehenes de las FARC.