Comienza la campaña para vigilar que los alimentos se transportan correctamente
Con el calor arranca la campaña de la Consejería de Transportes y la Guardia Civil para controlar si los alimentos llegan correctamente a mercados, tiendas y restaurantes. Las multas pueden ser de miles de euros.
Todavía es de noche en Mercamadrid, pero el atasco y el ajetreo de coches hace que esto parezca la Gran Vía. A las seis de la mañana, los transportistas hace rato que trajeron toda la mercancía que dará de comer a los madrileños, y otros llegan a buscarla para repartirla en mercados, tiendas y restaurantes.
En la Puerta Norte, la principal de esta ciudad de abastos, muchos se encuentran con una sorpresa: una inspección de transportes. Según informa el periódico El Mundo, la mayoría no han contado con ello, porque esto forma parte de una campaña veraniega que, como todo control que se precie, juega con lo insospechado.
La Consejería de Transportes y la Guardia Civil forman el retén junto a los carriles de salida. Allí, aleatoriamente, van parando a los conductores de vehículos que salen recién cargados a repartir la mercancía. La finalidad de estos controles es comprobar que la comida que llega a los madrileños se transporta en condiciones adecuadas: en esencia, que se respete la cadena de frío de los artículos perecederos.
El pescado y la carne son los productos estrella de estos controles, pues la fruta y las verduras tienen menos problemas de conservación y no se consideran perecederos. Para la vigilancia, la Comunidad aporta dos inspectoras de transportes, Nines y Mari Angeles. La Guardia Civil, tres agentes de la Agrupación de Tráfico.
Los vehículos que examinan son de cuatro tipos: isotérmicos, refrigerantes, frigoríficos y caloríficos. Los guardias les piden los papeles a todos: carné de conducir, seguro, permiso de transporte de mercancías perecederas (llamado ATP), la ITV, examinan el tacógrafo de los camiones... Mientras, las inspectoras verifican si hay irregularidades en el transporte de la mercancía. «Lo más común es que los productos congelados vayan en vehículos isotérmicos», explican.
Una moto entre la fruta
A medida que sale el sol, el flujo de tráfico va disminuyendo, porque el pescado aquí se vende y se compra temprano. Cada cinco o 10 minutos los guardias paran a un transportista e inspeccionan su carga. A raíz de estos controles, casi sin quererlo, surge la anécdota del día: dos chicos jóvenes, que llevan frutas y verduras en una furgoneta, llevan también una moto, semioculta entre las cajas. La han robado esta noche, y los dos acaban detenidos.
«Son cosas que pasan, sin buscarlo hemos recuperado una moto sustraída, como otras veces encontramos positivos en alcoholemia», explica un guardia.
Pero en las inspecciones de transporte de alimentos surgen muchas más cosas. A lo largo de las primeras horas de la mañana pillan a un conductor que no ha pasado la ITV.
Pese a que se dan bastantes casos de infracciones varias hasta las 10.00 horas, cuando cesa el movimiento, en la Consejería aseguran que la inmensa mayoría de la comida se transporta adecuadamente. Sólo que ahora estamos en la campaña de verano, porque con el calor hay más peligro de que un alimento se ponga malo. Aviso para navegantes.