Madrid cuenta con un centro de reeducación especializado menores infractoras. Un dispositivo pionero dotado con los recursos necesarios para que las jóvenes puedan reinsertarse con todas las garantías.
En un entorno privilegiado del distrito de Carabanchel, rodeado de zonas verdes, se levanta el centro Puerta Bonita para jóvenes infractoras. Abierto en 2004, en sus orígenes fue un centro para el cumplimiento de medidas judiciales que albergaba a menores de ambos sexos, que se encontraban en distintos regímenes.Y así fue hasta que la Agencia para la Reeducación y Reinserción del Menor Infractor (ARRMI) decidió convertirlo en el primer centro femenino en régimen semiabierto, el único de sus características en la Comunidad de Madrid.

Con capacidad para 17 chicas y gestionado por la Fundación Respuesta Social Siglo XXI, en el edificio 'viven' jóvenes de entre 14 y 18 años sujetas a medidas en régimen semiabierto. Es decir, duermen y realizan distintas actividades en el centro, pero salen al exterior para trabajar o estudiar. Tal y como explica su directora, Sabina Palomo, "un objetivo importante es favorecer la inserción de las menores en recursos comunitarios normalizados de carácter formativo-laboral, cultural, sanitarios, etcétera, externos al centro".

De media, las chicas pasan internadas aquí entre ocho y diez meses, durante los cuales se preparan para volver a la sociedad con todas las garantías de reinserción. Veinticuatro profesionales se encargan de velar por la reeducación de las menores, distribuidos en equipos educativos en turnos de mañana, tarde y noche. Además, durante el período escolar acude al centro un profesor perteneciente al Colegio Sagrado Corazón de Jesús (CREI) para que las menores puedan proseguir sus estudios durante su internamiento.

Completan el equipo una enfermera, que atiende a las menores a diario, y un médico, que pasa consulta en el propio edificio dos veces por semana. Desde el deporte hasta los talleres creativos, el Puerta Bonita posee una amplia oferta de actividades para que las menores puedan desarrollar su personalidad y sus competencias sociales a lo largo del cumplimiento de la medida. De esta forma, la intervención social se ajusta a las necesidades individuales de cada una de ellas.

El edificio, enclavado en el recinto de Vista Alegre, donde también se encuentran varios centros educativos y sanitarios, dispone de un amplio jardín a través del cual las internas pueden acceder al Aula Escolar Biblioteca-Informática, los talleres de bisutería, encuadernación y mantenimiento, además de la sala de cisitas, el invernadero y las pistas polideportivas.