Este fin de semana,
Mariano Rajoy acudirá a Bilbao acompañado de la cúpula del partido: la secretaria general,
María Dolores de Cospedal, y los vicesecretarios generales
Ana Mato,
Javier Arenas y
Esteban González Pons. Pero también le acompañarán otros pesos pesados como el alcalde de Madrid,
Alberto Ruiz-Gallardón, y barones autonómicos de relieve, como
Esperanza Aguirre (Madrid) y
Francisco Camps (Comunidad Valenciana). El aparato popular quiere que el XII Congreso que el PP vasco celebra en Bilbao el 11 y 12 de julio sea muy tranquilo y pacífico, y no como resultó el pasado fin de semana en Cataluña, que se desarolló bajo el signo de la división.

Pero, de cara a este Congreso y pese a esos buenos deseos de unidad y colaboración, Rajoy ni siquiera ha hablado con la aún presidenta del PP vasco,
María San Gil, de la que a fecha de hoy se sabe que no acudirá al Congreso en el que será sucedida por
Antonio Basagoiti.
Cadena de dimisiones
Aunque todo parece tranquilo, no se descartan nuevas
deserciones, como la que acaba de protagonizar
Carmen Rubio, una de las seis ediles con que cuenta el PP en Donostia, que se incorporó al Ayuntamiento donostiarra en 2002 tras la baja de
Cote Villar, y que ha explicado a través de una carta "
Gracias, María" las razones por las que deja el Ayuntamiento y la política, siguiendo la senda de San Gil.
La segunda 'deserción' se ha producido este miércoles, al anunciar su dimisión
Pedro Altuna, miembro de la ejecutiva del PP de Guipúzcoa, por sus discrepancias por la
"deriva" que a su juicio actualmente está llevando su partido.
Y los pasos de Altuna han sido seguidos unas horas después por la también integrante del Comité Ejecutivo del PP de Guipúzcoa Maribel Melgosa, quien, como los otros, alega que dimite en solidaridad con María San Gil, criticando la
"falta de gratitud" del PP vasco con la aún presidenta regional y el que hayan asumido
"el cambio de estrategia política como si tal cosa".
Apoyo al ‘líder de consenso’
Los populares, no obstante, no esperan muchos más gestos, y en cualquier caso creen que serán a título individual. Es la opinión generalizada después de que Rajoy apoyara personalmente en Vitoria el pasado viernes, 4 de julio, la candidatura de Basagoiti en un acto que pretendía sumar fuerzas: quedó patente el consenso al asistir al acto de Vitoria hasta los parlamentarios alaveses
Santiago Abascal y
Carlos Urquijo, quienes habían expresado críticas públicas a la presentación de Basagoiti como ‘candidato de consenso’ de las direcciones de las tres organizaciones provinciales del partido. Y allí estuvo también la alcaldesa de Lizarza,
Regina Otaola, quien había vinculado su futuro político al de San Gil.

Con Basagoiti están desde Nuevas Generaciones, los ‘cachorros’ del PP, hasta parlamentarios como la irunesa
Arantxa Quiroga, quien ha declarado que “
hay una gran mayoría de compromisarios guipuzcoanos que están con Basagoiti y con sacar adelante este proyecto”, porque aunque sea “
doloroso y les dé pena que San Gil se haya ido”, son “c
onscientes de que el PP debe seguir adelante”. El sector crítico parece circunscribirse a muy pocos nombres a los ya conocidos -Regina Otaola, que, sin embargo, estuvo en el acto de Vitoria,
Juan Carlos Cano o
Carlos Sancho.
En cualquier caso, la intención de Basagoiti es la de integrar a esos críticos y cerrar heridas de cara a la confrontación en las urnas en Euskadi que ya está próxima y que se anticipa como la primera prueba de fuego del ‘nuevo’ PP de Rajoy salido del XVI Congreso Nacional.
La crucial posición ante el nacionalismo
Habida cuenta de la escasa contestación interna –no se prevé ninguna candidatura alternativa- la sucesión que representa Basagoiti tiene que salvar un sólo escollo, pero muy importante: la relación con los nacionalistas. Así, el secretario general del PP vasco, Carmelo Barrio, acaba de expresar su voluntad de "
ayudar" a que Basagoiti "siga el camino marcado" por sus antecesores en el cargo,
Jaime Mayor Oreja,
Carlos Iturgaiz y María San Gil, ya que "
modificar los valores y principios que han funcionado hasta ahora sería un suicidio político".
El escollo se centra, pues, en la Ponencia Política, en la que la dirección del PP vasco aboga por rebajar la agresividad contra el PNV y romper la incomunicación que la formación popular liderada por San Gil mantenía hasta con los nacionalistas.
En esa Ponencia, presentada en la tarde este mismo miércoles en Bilbao por
Alfonso Alonso,
María José Usandizaga y
Esther Martínez, la ‘rebaja’ en la crítica no parece tanta, porque se ha intentado un cierto equilibrio: a pesar de las críticas recibidas, la ponencia parece lo suficientemente dura para contentar a muchos. Y ello pese que, al parecer, en la 'hoja de ruta' que han diseñado para los próximos años los tres presidentes territoriales del partido - Basagoiti, Usandizaga y Alonso- se evita la crítica frontal contra las formaciones nacionalistas por su actitud en relación con la lucha antiterrorista.
Crítica acerada contra el PNV
Sin embargo, y pese a que el PP en las Juntas Generales de Guipúzcoa y alcaldesa de Lizartza, Regina Otaola, la ha calificado de “
light y descafeinada”, la Ponencia Política resulta ‘suficientemente crítica’ con el PNV:
- Denuncia la actual postura del nacionalismo que "arranca tras los sucesos de Ermua, y el consiguiente reagrupamiento de fuerzas que supuso el pacto de Estella entre las distintas familias nacionalistas, y que ha supuesto, desde entonces, la comunión de objetivos del nacionalismo con el conglomerado ETA-Batasuna” y defiende que el PP es la alternativa ante los "proyectos de ruptura antidemocráticos" del Gobierno vasco.
- Denuncia que "la intolerancia, las posturas maximalistas y el permanente victimismo" representan actitudes desplegadas "en la acción de gobierno liderada por PNV, EA y EB".
- Afirma que el PP seguirá denunciando "proyectos independentistas que persiguen fracturar a la sociedad y dibujar una Euskadi de vascos de primera y de segunda, de vascos de zarzuela y RHs negativos que diferencie entre 'ciudadanos' y 'nacionales' vascos".
- Rechaza la negociación política con ETA porque sólo "fortalece a los terroristas".
- Destaca la "poca fiabilidad" del proyecto del PSE-EE, "hasta el punto de llegar a una Disparatada negociación política con ETA-Batasuna y al esperpento de la impugnación de sólo la mitad de las listas presentadas por pantallas configuradas bajo diferentes nombres"
- Acusa al PSE-EE de "dilapidar los esfuerzos de la sociedad para la derrota del terrorismo".
Con estos moldes, parece relativamente sencillo llegar a un acuerdo interno.