El locutor condenado –que acabará en el infierno en el que él no cree - sigue erre que erre, no solo contra
Gallardón y sus circunstancias sino también contra
Rajoy y el PP al que quiere controlar.
Faltan unos días para la cita de Valencia y a día de hoy, digan lo que digan los que dicen que están interesados en decirlo, el único candidato del PP,
Mariano Rajoy, saldrá a hombros porque no hay cojones para arriesgarse a perder frente a él.
El difunto
Cela, al que se le había negado el
Cervantes, cuando recibió el Premio Príncipe de Asturias dijo aquello de que
“en España - y os lo digo, Alteza, porque sois joven y español - el que resiste, gana”, y vive Dios que tenia razón, porque este es un país en el que hay más enemigos inútiles de todo el mundo.

Hay que ver la de gente que se empeña en joder al contrario sin sacar ningún provecho. Unos lo hacen simplemente porque les puede el vicio de ser malos; otros porque no saben en qué emplear mejor su tiempo y sus energías y otros porque amagan y no se atreven a dar por pura cobardía o porque necesitan que un notario – o un registrador de la propiedad- les garantice que van a triunfar en sus pretensiones.
Lo cierto y verdad es que, o se es
José Tomás y se queda uno en su sitio y espera que el toro se desvíe, o si no hay huevos se corta uno la coleta y se dedica a negocios menos arriesgados.
Yo mismo he criticado a Rajoy no pocas veces, pero tengo para mí que aunque no salga por la puerta grande va a cortar más de una oreja en Valencia.
Y añado. Con él no pueden por ahora ni los del PSOE ni los del PP.