OPINIÓN/Víctor Gijón
Indecencia popular en la Sanidad
Cuando todo vale la política se convierte en estercolero de todas las demagogias. No se puede ir al Parlamento de Cantabria rasgándose las vestiduras por la prepotencia de un Gobierno que desoye a trabajadores y usuarios del Servicio Cántabro de Salud (SCS) en el traslado de los servicios de Especialidades de la calle Vargas a Valdecilla Sur y descubrir que tal traslado, por otra parte lógico y funcionalmente impecable, aparece en el plan Director de Valdecilla puesto en marcha por el PP hace ocho años.
Es solo una muestra de la indecencia política con el que el PP acude un día si y otro también a la sede parlamentaria.
Llevan semanas creando el ambiente, tanto de forma directa como también indirecta, para colocar una piedra más que dificulte el buen funcionamiento del SCS. Cartas al director, denuncias anónimas y artículos periodísticos componen la campaña por un traslado, insisto diseñado hace casi una década con un Gobierno del PP en España y Cantabria, y que responde a criterios de operatividad y de eficacia.
Los argumentos expuestos en algunas misivas, y retomado por la demágoga popular especiializada en los temas sanitarios, Maria José Sáenz de Buruaga, es que las personas mayores que antes acudían a Vargas a pie ahora tiene que tomar un taxi. Me imagino que la diputada se refiere a las personas mayores que viven en el área de influencia del Centro de Salud de Vargas, que, sin embargo, sigue funcionando en su actividad como Centro de Atención Primaria.
Los mayores residentes en Cajo, los del Alisal o los de El Sardinero, seguro que no piensan lo mismo. Otro asunto son los trabajadores que, posiblemente, ven dificultado su cafelito mañanero, en algunos casos, menos supongo, las compras de media mañana y el aperitivo antes de cerrar el chiringuito. En Valdecilla Sur de momento no hay centro comercial ni cafetería. Una pena.
Pero ironías aparte, lo que ni el PP ha dicho, ni los críticos anónimos han denunciado, es como afecta a la atención a los pacientes el cambio de emplazamiento. No en tiempos de transporte o accesibilidad, sino en los que es exigible a la función que tiene: la atención sanitaria. ¿Va a ser mejor o peor? ¿Con más medios o con menos medios? Pero no hay cuestión. Al PP le importa un bledo la asistencia sanitaria pública.
Es más lo único que le importa es que marche mal para seguir promocionando la sanidad privada. Si pudieran, que no pueden, harían como en Madrid, pasar la gestión de la sanidad pública a manos de empresas privadas. Y entonces ya no les importaría que los usuarios protestaran, auque les mandaran a hacerse la radiografía a Mompía.