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OPINIÓN/Víctor Gijón

A vueltas con La Remonta

A vueltas con La Remonta

La historia interminable de La Remonta tiene coda  en el Parlamento regional. Este lunes, después de varias iniciativas parlamentarias y tras verter ríos de tinta, vuelve el PP con la Remonta a cuestas para pedir la reprobación de la vicepresidenta Lola Gorostiaga.
Que recuerde en la pasada legislatura ya pidieron la reprobación del presidente y de varios consejeros, ignorantes de que el abuso merma credibilidad a los argumentos. Pero nada es casual.

Hay una campaña orquestada, medida, continuada y machacona contra la parte socialista del Gobierno en general y de Gorostiaga en particular. En el PP algunos parecen haber comprendido --y ahora están en la fase de hacérselo entender a Ignacio Diego, lo cual no es tarea sencilla-- que el rival no es el PRC, por mucho que les duela que Revilla prefiriera a los socialistas para gobernar Cantabria. El enemigo político es el PSOE y el socio posible, en un futuro como ya lo fue en el pasado, el regionalismo.

Esa estrategia encaja mejor en los nuevos tiempos que corren en el ámbito nacional, pero entre los populares cántabros no existe unanimidad al respecto. Además de las resistencias de Diego está las últimas declaraciones de Paco Álvarez Cascos. El ex ministro y todo poderoso dirigente del PP cuenta con anclajes muy firmes en la organización de Cantabria, donde desde Piñeiro a Diego, pasando por casi toda la actual dirección, si se exceptúa al alcalde Iñigo de a Serna le deben sus cargos y prebendas.

Álvarez Cascos dejó claro la pasada semana que él no hace migas con los barones que apoyan a Rajoy y, aunque evitó pronunciarse sobre la alternativa Aguirre, si dejó claro que aquí alguien --en formato que recuerda los chistes de Gila-- ha perdido las elecciones. Y todos miraron a Rajoy.

Si al final hay lucha por el poder en el PP, Álvarez Cascos se va a alienar con la presidenta de Madrid y moverá a sus fieles, entre ellos la dirección de Cantabria. Diego y Piñeiro le seguirán sin dudarlo, pero ¿qué hará en ese momento De la Serna?

 Por el momento alcalde, vieja guardia y algunos retirados, pero que siguen manejando hilos, comparten una tarea: socavar la imagen de la vicepresidenta del Gobierno. Y es que sin Gorostiaga sería mucho más fácil lograr el objetivo principal que se han propuesta: romper el pacto PRC-PSOE, como paso ineludible para que los populares vuelvan al poder en Cantabria.
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