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Ricardo Rouvier

La retórica y la política

La retórica y la política

La retórica es la disciplina que atraviesa, entre otras, a las ciencias políticas; se ocupa de estudiar y de sistematizar procedimientos y técnicas de utilización del lenguaje con una finalidad persuasiva del mismo. Su nivel de alcance: impacto y convencimiento, se relaciona con la eficacia comunicativa. 
Cristina Fernández de Kirchner utiliza estas técnicas con inteligencia y logra construir  un discurso que supera ampliamente el antecedente de su propio marido. Su capacidad comunicativa apoyada en una excelente memoria y en la articulación gramática; logra proyectar energía en la definición, autoridad y decisión. Alimenta el imaginario colectivo que la presidenta posee un saber, y eso es lo que se espera de cualquier autoridad. De allí que las encuestas sobre los discursos presidenciales o sobre la gestión, valorizan esta capacidad retórica de CFK, por encima, inclusive de aspectos concretos de la misión.   
El 1º de marzo tuvo una larga exposición ante la inauguración de la actividad legislativa; que dividió por capítulos, pero en una proporción mayoritaria la temática giró alrededor de la recuperación económica y social; enriquecida con la contundencia que siempre significan las estadísticas.
Anticipó un programa de créditos hacia las pequeñas y medianas empresas, y repitió la matriz de política económica basada en la producción, exportación y consumo interno, sobre una relación de cambio de dólar alto.    

Tuvo menciones sobre la cuestión energética, más diluyendo la problemática en la situación mundial, que dando respuestas concretas. Hubo morigerados reclamos para la Corte y las fuerzas de seguridad sobre la resolución de causas pendientes, y respecto a la principal preocupación de los ciudadanos: la inseguridad; planteó una homologación de delitos de lesa humanidad y comunes, que no quedó claro, ya que son delitos tipificados y diferenciados. Sin embargo, la Asamblea Legislativa aplaudió, porque debe haber decodificado que los delitos comunes serán considerados con mayor gravedad que hasta ahora.     
 
Otro de los aspectos, que inclusive tuvo gran repercusión pública, fueron sus referencias a la educación. Muchos comprendieron que la presidenta manifestó su desacuerdo con el uso indiscriminado del derecho de huelga por parte de los gremios docentes.  
En un buen discurso hubo una ausencia muy llamativa, sobre todo, para quienes preocupa el marco político de una gestión, de una etapa, de un ciclo. CFK casi no habló de política. Tenía una gran oportunidad, estimulada por la incipiente reorganización del Partido Justicialista y aliados, de alentar la reestructuración de todos los partidos, de superar la crisis del 2001, y restaurar la representación y el débil vínculo entre sociedad y política.

Considerando el marco legislativo donde se dió el discurso, que es un ámbito que expresa la doble representación: partidaria y distrital; era una ocasión inmejorable de contextualizar lo económico y social, comprendido en un proyecto político, que recientemente fue ampliamente legitimado en las urnas.

Nada se dijo en ese aspecto, y de este modo quedaba ratificado algo que a CFK debe molestarle; la versión que circula de que la política pertenece a la jurisdicción exclusiva de Néstor Kirchner.    
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