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Los días finales, con euforias distintas

Aún quedan los días finales de una campaña electoral que ya a todos ha fatigado visiblemente, y que las encuestas propiamente dichas, y las encuestas sobre los debates televisivos electorales, han proclamado de manera unánime que concluirá con una nueva victoria socialista. Sería gran sorpresa que los ciudadanos con derecho a emitir su voto llevaran la contraria a tal cúmulo de investigaciones sociológicas conocidas en los últimos días, posiblemente hasta una docena, y que, se sepa, con una sola victoria atribuida al PP, la del profesor Montoro en Epoca. Las restantes, en su totalidad, han otorgado una diferencia de dos, tres, cuatro puntos al PSOE. Y todos esos estudios de opinión repitieron seguidamente su veredicto al proclamar vencedor a Zapatero en los dos debates electorales.

¿Se puede decir que ya todo está atado y garantizado? No, hasta la emisión y recuento de votos, en la tarde noche del domingo que viene. Eso sí, la sensación de victoria o de derrota parece que empieza a advertirse en los correspondientes cuarteles generales de los dos grandes partidos. Aseguran que ha comenzado a apreciarse una disminución visible de la euforia popular y que se apagaron las aclamaciones que Acebes dispuso para celebrar el éxito de Rajoy frente a Zapatero. Acebes ha tenido escasa participación y casi nulo protagonismo en la campaña, y aprovechaba esa última oportunidad para "chupar cámara", como suele decirse, y proclamar las virtudes de su líder y los insuperables defectos del adversario presuntamente derrotado.

Por el contrario, aseguran que en el PSOE hay un clima bastante generalizado de que podrán celebrar la victoria en la noche del domingo, aunque nadie quiere lanzar las campañas al vuelo antes de tiempo, y mucho menos cometer errores garrafales en este tramo final de la campaña. Si alguien tiene que equivocarse, que sea el PP, dicen en Feraz. Y anotan algunas de las declaraciones de "mea culpa" de Rajoy, un personaje que no es fácil que admita errores propio, y que, sin embargo, estos días ha reconocido que no tendría que haber debatido tanto de Irak y del 11-M. "Probablemente no debí haber perdido tanto tiempo debatiendo sobre Irak y el 11-M". Añadió que lo de Irak fue malo, pero eso no me quitará un voto. Sigue confiando, por el contrario, en que haya mucha gente que dio su voto al PSOE y que ahora se lo va a negar. Rajoy ha echado al ruedo a un personaje de ficción del que, ahora, no quiere prescindir: su Niña. Declara que hay mucho intelectual entre comillas que nunca entenderá a la niña..., y los humoristas siguen aprovechando el filón. Rajoy, en cambio, se queja amargamente de que Zapatero empleara la estadística de los muertos del terrorismo en una u otra legislaturas. "Lo de los muertos me pareció una majadería miserable", se lamenta. Y acumula asistencias ilustres para sus mítines finales: Aznar, Rato, pero no Pizarro, le acompañarán en estos días finales.
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