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Dramática jornada en el norte argentino

Un motín en un penal de Santiago del Estero deja un saldo de 31 muertos

Un motín en un penal de Santiago del Estero deja un saldo de 31 muertos

Treinta y un reclusos de una cárcel de la ciudad de Santiago del Estero murieron asfixiados o quemados en un incendio provocado por algunos de ellos para facilitar una fuga que fue frustrada por las autoridades. El siniestro de gran magnitud se desató en los pabellones 2 y 3 del Penal de Varones, el mayor de la provincia, que alberga a 467 reclusos. Todo comenzó con la quema de colchones

El motín estalló alrededor de las 18.30 del domingo en un pabellón del Penal de Varones, el mayor de la provincia, que alberga a 467 reclusos, la mayoría procesados sin condena, según informaron autoridades gubernamentales y judiciales.

"Se trató de un motín con intento de fuga que se originó en el pabellón 2, donde había 42 internos procesados", afirmó el director del establecimiento, Rodolfo Camaño, quien aseguró que ninguno logró fugarse.

El episodio se inició poco después del horario de visitas, cuando presos del pabellón 2 comenzaron a quemar colchones y muebles contra las rejas de acceso, iniciando un siniestro que terminó siendo mortal para la mayoría de ellos.

Los esfuerzos de los bomberos que acudieron ante la emergencia se vieron dificultados por el mal funcionamiento de la autobomba.

El motín se extendió a otros dos pabellones, en particular al 3, contiguo del devastado 2, que continuaba fuera del control de las autoridades después de la pasada medianoche, aunque en este caso la quema de sábanas y otros elementos no adquirió magnitud.
Los reclusos enarbolaron los habituales reclamos de agilización de los procesos judiciales, rebajas de condenas y mejoras en el régimen de visitas y en la alimentación.

Algunos familiares también se quejaron de lo que describieron como inacción de las autoridades ante el tráfico de drogas en el interior de la cárcel.

Bajo las órdenes del juez Ramón Tarchini Saavedra, unos doscientos efectivos del cuerpo de infantería y de la policía montada de la provincia fueron desplegados en torno del penal para reforzar a los agentes del Servicio Penitenciario Federal que está a cargo del establecimiento.

Según informes forenses preliminares, todos los decesos fueron provocados por asfixia o quemaduras graves.

Muchos de los muertos fueron encontrados en el baño del pabellón con pañuelos o trapos mojados improvisados como máscaras contra los gases tóxicos de la combustión.

El hospital regional "Ramón Carrillo" atendió además a once reclusos y cuatro carceleros con principio de asfixia o quemaduras, y a una media docena de familiares de las víctimas con crisis nerviosas.

Unos doscientos familiares de los presos se congregaron en las inmediaciones del penal procurando información sobre la suerte de sus parientes detenidos, y decenas de ellos participaron en tres escaramuzas con las fuerzas de seguridad, que llegaron a usar gases lacrimógenos y balas de goma para dispersarlos.

El secretario de Derechos Humanos del Obispado de Santiago del Estero, presbítero Sergio Lamberti, intentó organizar un intercambio de información entre reclusos y familiares a través de un megáfono.

Apostado sobre uno de los muros de la cárcel, el sacerdote reproducía por el aparato los nombres que le daban los familiares y desde adentro del penal los reclusos informaban qué sabían de ellos.
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