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Apretarse el cinturón

La Comunidad de Madrid ha presentado sus Presupuestos Regionales para 2008.  Todo indica que parece que hay que apretarse el cinturón si tenemos en cuenta que este año el Presupuesto Regional con todas sus empresas, organismos autónomos y entes públicos asciende a 21.236 millones de euros con un escueto crecimiento del 3,3 por ciento.
   
El propio Gobierno establece un escenario económico de crecimiento del Producto Interior Bruto Regional del 4,1 por ciento en 2007 y del 3,5 por ciento en 2008.  Dicho de otra manera el Presupuesto Regional crece por debajo del crecimiento de la riqueza madrileña y, en los tiempos que corren es una mala noticia.  Técnicamente estamos ante unos Presupuestos restrictivos.

Por sus obras los conoceréis.  A los Gobiernos también.  La obra esencial de todo gobierno es elaborar y ejecutar el Presupuesto.  Administrar los recursos que los ciudadanos ponemos en sus manos.  De la buena administración de los recursos presupuestarios depende la estabilidad económica, la igualdad de oportunidades y una sociedad cohesionada.  Los Presupuestos Regionales para 2008 nos hacen menos iguales porque corrigen menos problemas y desequilibrios.

Hemos creado mucho empleo, pero la mitad de los madrileños cobra menos de 1.000 euros al mes.  Uno de cada cinco trabajadores madrileños cobra por de bajo del Salario Mínimo Interprofesional.  Uno de cada cuatro tiene un contrato temporal.  El 12 por ciento de los ciudadanos vive por debajo del umbral de la pobreza. Las mujeres siguen casi 20 puntos porcentuales por detrás de los hombres en incorporación a un puesto de trabajo.

Hay 410.000 personas mayores de 75 años y 226.000 mayores de 80 años, mientras el derecho a la atención a las situaciones de dependencia es aún una entelequia, un deseo, una realidad lejana. 

Las listas de espera sanitarias, para encontrar una escuela infantil pública, una residencia pública de mayores o una vivienda a precio asequible y razonable, son el pan nuestro de cada día.

La construcción de vivienda ha tocado techo y el mercado inmobiliario se desacelera.   El consumo, y el sector servicios crecen bastante más despacio que hace un año.  La desconfianza del sector financiero llega hasta las dificultades para prestarse dinero mutuamente.

Ante un panorama así, necesitaríamos unos presupuestos inversores que inyectaran recursos en la economía, en la estabilidad del empleo y en la cobertura social de las familias.  Es ahora cuando hay que dar confianza económica y tender redes de protección para evitar caídas bruscas.  Sin embargo es ahora cuando los Presupuestos dan un paso atrás.

Hay menos dinero disponible porque la recaudación fiscal será previsiblemente menor, en un escenario de menor actividad económica.  Ahora empezamos a pagar los regalos fiscales de años anteriores cuando se eliminaba el impuesto de sucesiones y se reducía el de donaciones.  Eliminar el impuesto del patrimonio sin otras soluciones recaudatorias alternativas supondría un nuevo recorte de los recursos.

Tenemos encima de la mesa un Presupuesto que crece un 3,3 por ciento frente al 6,6 por ciento del año anterior.  La sanidad crece un 5,8 por ciento, pero el año pasado creció un 8,3 por ciento.  La Atención Primaria crece sólo un 2,5 por ciento.  La Atención Especializada crece un 8,9 por ciento porque empezamos a pagar los 3.500 millones de euros que nos costarán los nuevos hospitales a lo largo de los próximos treinta años.  Este año las empresas adjudicatarias recibirán 315 millones de euros.  Las inversiones en infraestructuras sanitarias bajan un –35,4 por ciento.  Eso sí el gasto en productos farmacéuticos crecerá un 17,5 por ciento, y la sanidad no es de lo peor.  La Educación crecerá un 2,9 por ciento, frente al 6,58 del año pasado.  Empleo y Mujer crecerá un 2,1 por ciento frente al 4,31 del año pasado.  Economía el 1,36 por ciento frente al 11,1 por ciento del año pasado.  Infraestructuras y Transportes crecerá un 0,25 por ciento frente al 15 por ciento del año pasado.

La suma de todos los programas regionales de investigación e innovación suman el 0,0006 por ciento del Producto Interior Bruto Regional.

La Consejería de Familia y Asuntos Sociales verá crecer su presupuesto un 8,4 por ciento, pero el año pasado, sin tener que aplicar aún la Ley de Atención a la Dependencia, creció un 11,8 por ciento.  Los programas para personas mayores crecerán un 7,3 por ciento frente al 9,5 por ciento de subida el año pasado.

Al ver estos Presupuestos uno no puede por menos que pensar en el cuento de la hormiga y la cigarra.  Mientras la economía fue bien todo fueron cheques, gasto alegre y regalos fiscales.  Cuando el ciclo cambia, el dinero escasea y afloran las deudas que éste y futuros gobiernos tendrán que seguir pagando (hospitales, carreteras, Metro ligero, etc....).  Habrá que escuchar lo de apretarse el cinturón una vez más.

En los países europeos más solventes primero se analiza la situación económica y en qué tipo de sociedad quieren vivir.  Qué Sanidad, qué Educación, qué Servicios Sociales, que modelo productivo desean.  Luego valoran los recursos que necesitan.  Planifican un sistema fiscal equitativo y aprueban unos Presupuestos que redistribuyen los recursos en función de las necesidades. Los Presupuestos son un instrumento para la consolidación económica y la redistribución social.  A esos países debemos aspirar a parecernos y estos Presupuestos nos alejan de ese horizonte.  Ante un futuro cargado de incertidumbres tenemos delante unos presupuestos restrictivos, poco útiles para hacer frente a los retos económicos, de empleo y sociales de la región.
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