La aprobación dada el lunes a la iniciativa por la gobernadora demócrata Janet Napolitano pone fin a una lucha de tres años en la legislatura controlada por los republicanos para que el estado imponga sanciones a los empleadores.
El objetivo es reducir los incentivos económicos para que los indocumentados crucen la frontera hacia Arizona, el punto de mayor tránsito de inmigrantes a Estados Unidos.
Pero la gobernadora señaló que la iniciativa tiene todavía deficiencias graves, por lo que piensa convocar a una sesión legislativa especial, a fin de resolverlas.
``La inmigración es una responsabilidad federal, pero… ha quedado suficientemente claro que el Congreso no es capaz de lidiar con las reformas amplias de inmigración que nuestro país necesita’’, dijo la gobernadora en un comunicado. ``Aprobé esto también ante el hecho de que el tránsito de la inmigración ilegal hacia nuestro estado se debe a la demanda constante de mano de obra barata de indocumentados, por parte de algunos empleadores’’.
Los defensores de medidas más estrictas para vigilar la frontera dijeron que son necesarias las sanciones estatales, porque el gobierno federal no ha hecho cumplir una ley federal que prohibe ya a los empleadores contratar intencionalmente a inmigrantes indocumentados.
Empresas y defensores de los inmigrantes han cuestionado la autoridad estatal para regular la inmigración y han dicho que la nueva ley derivará en condiciones menos favorables para hacer negocios en Arizona.
El Pew Hispanic Center estima que los indocumentados representan uno de cada 10 trabajadores en la economía de Arizona, uno de al menos 11 estados que han contemplado sanciones para los empleadores en este año. El Congreso ha tratado sin éxito de definir una reforma nacional de inmigración.
EU derrumba valla fronteriza construida en México
El gobierno de Estados Unidos inició este fin de semana los trabajos para derrumbar la barrera que por equivocación se levantó en territorio mexicano a la altura de la frontera con el estado de Nuevo México.
Al día de hoy se habían retirado un kilometro y medio de la misma, según declaró a Efe Douglas Mosier, portavoz de la Patrulla Fronteriza en el sector de El Paso, que también abarca a Nuevo México.
La Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA) reveló hace pocos días que al menos dos kilómetros y medio de barda divisoria construida por el Ejército estadounidense, por comisión de la Patrulla Fronteriza, se adentraba en suelo mexicano.
La misma se levantó en el 2000 con el fin de detener el libre paso de vehículos de un país a otro, al oeste de Columbus.
De acuerdo con el senador Jeff Bingaman, demócrata por Nuevo México, la equivocación de los ingenieros del Ejército ocurrió debido a que utilizaron un estudio territorial viejo proporcionado por la CILA.
La barrera, que consiste en varios tubos de metal soldados entre sí, que evitan el cruce de automóviles y del ganado se encuentra localizada a lo largo del desierto de Nuevo México, en una zona en donde no existen delimitaciones naturales de territorio.
Mosier explicó que el tramo de la misma que se levantó en suelo mexicano se encuentra a aproximadamente 27,358 kilómetros al oeste de Columbus, en la zona conocida como Las Chepas (México).
Agregó que en algunos tramos la barda invade un pie de territorio mexicano, pero en otros llega hasta seis pies adentro.
“Encontramos una discrepancia al momento de realizar un nuevo estudio territorial”, dijo Mosier sobre el momento en que tanto ingenieros de CILA como la propia Patrulla Fronteriza descubrieron el error.
El vocero indicó que se dio aviso a las autoridades mexicanas, que exigieron la remoción inmediata de la misma.
El error también provocó que el senador Bingaman escribiera una carta al comisionado de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), Ralph Basham, en la que le pedía que se construyera una barrera alternativa antes de que fuera derribada la que había sido erigida en tierras mexicanas.
Bingaman denunció que esta equivocación costará a los contribuyentes 1.5 millones de dólares.
Mosier indicó que la barrera que está siendo derrumbada será sustituida de inmediato por una temporal edificada en el lugar correcto, donde comienza territorio estadounidense, mientras se levanta una estructura permanente.
Los trabajos que se llevan a cabo actualmente en el desierto de Nuevo México-Chihuahua (México) están a cargo de personal de mantenimiento de la Patrulla Fronteriza, y cuenta además con la presencia de personal de la oficinas de la CILA en los Estados Unidos.
Los ganaderos del área pidieron adicionalmente a la Patrulla Fronteriza que los tomen en cuenta a la hora de construir la nueva barrera y que ésta sirva para impedir el paso del ganado, ya que la existente no dejaba que las vacas traspasaran a territorio mexicano y se perdieran en consecuencia.