En el Ministerio de Fomento se ríen bastante con la promesa electoral de Mariano Rajoy, lanzada este lunes desde Extremadura, asegurando que conectará todas las capitales con Madrid por AVE, y que irá a 350 (trescientos cincuenta) kilómetros a la hora. Velocidad imposible, dicen los técnicos, porque los trenes, incluso el ‘pato’ que compró el Gobierno del PP, puede ir a un máximo de 320, y eso solamente en algunos tramos. Y, de hecho, en el Plan de Estrategia de Infraestructura y Transportes ya se prevé que todas las capitales de provincia estén situadas a una distancia máxima de treinta kilómetros respecto de una estación de AVE.
En el Ministerio de la pugnaz Magdalena Alvarez insisten en que, a lo ya avanzado, habrá que sumar antes de finales de año el tramo Tarragona-Barcelona, que pondrá a la Ciudad Condal a dos horas y treinta y siete minutos de Madrid; también se concluirán los tramos Madrid-Valladolid y Madrid-Málaga. Eso, si todo sale bien, claro.