Cual el cuento de Caperucita y el Lobo, las relaciones entre el Presidente argentino Néstor Kirchner y la cúpula de la Iglesia Católica en el país parecieran ser cada vez más de desencuentros y de personajes acechados para ser devorados.
Interesante cuestión esta de que desde cada uno de los dos lados, se ve al otro como el “lobo” y que la imagen de la dulce Caperucita devorada arteramente y con mucha premeditación por el que oculta sus intenciones disfrazándose de lo que nó es, oscila según sea el lugar desde el que se estén mirando las escenas, que en el bosque de la política, se vienen repitiendo desde hace un tiempito.
La caperuza roja puede ser asociada a la vestimenta de la jerarquía eclesial o al tinte con que se suelen identificar los simpatizantes de una corriente de pensamiento en todo el mundo.
El lobo viene a ser el que persigue el fin malo aprovechándose de alguna característica del otro o lo que el otro es, o lo que el otro expresa. Cada uno, en esta versión actualizada, es uno pero representa a muchos; la Jerarquía a la Iglesia, el Sr. Presidente a los seguidores de su línea política.
El terreno es todo el país, y la acción no se esta dando en una casita, sino que pasa en diferentes lugares llamados: provincias o ciudades.
El relato llega a los lectores en diferentes versiones, y en la calle se rumorea que parece que el gobierno del Sr. Presidente no estaría dejando que la Iglesia pueda publicar los capítulos agregados, sobre todo lo que ella ve que está pasando, y sumar así más páginas a la historia.
Cosa un poco loca, porque la verdad después, siempre se termina sabiendo. Y no es cosa de que a medida que el material se multiplique, las ediciones sean cada vez más breves, porque eso sería manipular la información dándole una publicación tendenciosamente corregida a los lectores que confían y creen que viven en un país donde hay libertad de opinión.
En esta versión de las idas y venidas de Caperucita y el Lobo resulta que somos muchos lo que tenemos claro quién es quien.
Podrá el Lobo decir muchas cosas sobre lo que él cree que es a lo que tienen que limitarse las caperucitas, a las que trata con menoscabo; pero los que nos sentimos representados por ellas confiamos en que perseverarán, no serán devoradas porque ya fueron amenazadas muchas veces en su existencia pero no las pudieron intimidar.
Algunos sabemos que la Caperucita de esta versión sí tiene una excelente vista, unas orejas muy atentas, y una voz firme para decir las cosas que han estado sucediendo de Misiones a Santa Cruz.
Hace tiempo que viene tratando de contarles a todos que la abuelita está en peligro: desnutrida, vapuleada, maltratada. Que sufre el desconcierto entre lo que debe pagar para subsistir y lo que le dicen que valen las cosas. Que está cansada de querer expresarse y de que la lastimen antes de que se manifieste. Que encima la ignoran hasta el punto de que hace meses que pide que la reciban para conversar un poco y parece que ¡no hay caso!
Caperucita siempre dice que se enseña a vivir con valores cuando primero se satisfacen las necesidades básicas, se promueve la cultura del trabajo y se respeta la dignidad del hombre. Caperucita sabe que las denuncias de ella también son compartidas por amigos de otros credos, que están sumamente preocupados también por la abuelita.
Creemos que este Lobo tiene un problema de sordera que se le está agudizando y una ceguera incipiente que no le deja ver la realidad. Anda por el bosque adoptando la imagen de cordero dolido para lograr la aceptación de los que viven en él y como casi, casi, no escucha y cierra los ojitos ¿será esa la causa de que se sienta víctima? Parece que repite constantemente un monólogo que empieza con la frase “me han elegido para pegarme injustamente”
Pensamos que el Lobo con su inteligencia tiene todos los medios para lograr la escucha que trae la paz, que en el cuento tristemente se da sólo cuando el cazador interviene y rescata a los otros personajes.
Es de desear que el Lobo deje de perseguir a las personas equivocadas
Es de desear que algún amigo le explique los inconvenientes que trae la indigestión.
Sobre todo es de desear que cuando golpeen a su puerta preguntándole ¿estás? la abra e invite a todos para buscar el remedio a los males que aquejan a la abuela.