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Cambalaches y chalaneos

Cambalaches y chalaneos

viernes 29 de mayo de 2015, 00:21h
Parece que se ha acabado la antepenúltima convocatoria a las urnas. Y ha salido lo que se esperaba. Y ya todo el mundo, ilustrados de barra de bar, tertulianos, parroquianos, junta-letras y demás sabios de hoy, han dicho la suya sobre los resultados y sobre quién debe juntarse con quién para intentar gobernar la casa. Ya hablé días pasados de la italianización de nuestros gobiernos, con cuatro (o cinco) partidos que se consideran "ganadores"; y uno que, aunque haya sacado más votos que todos los demás, considera que ha perdido. Las mayorías absolutas que garantizaban la estabilidad del gobierno, se han ido por el sumidero. Ha llegado el momento de los cambalaches y del chalaneo.

Porque cambalache es, aparte de lo que Discépolo cantó en su famoso tango, el "toma allí, trae acá" entre los partidos que han recibido votos, aunque todos juren y perjuren que no se casarán con nadie para gobernar las instituciones, léase municipios, diputaciones y comunidades, especialmente con el PP. Como se preveía, el cordón sanitario parece qjue funciona.

El PP ha ganado en número de votos al resto. Y, excepto en Cataluña y en las Provincias Vascongadas, es la primera fuerza casi en todos sitios. Pero, aplastados por la corrupción de determinados elementos, que ha pasado a ser vendida como algo consustancial al partido, y por el "pecado de origen" de ser, según las izquierdas, fachas herederos del franquismo, tienen cierto pudor para defender el mayor número de votos obtenidos. Es cierto que han perdido mucho poder, que nadie se va a acostar con ellos, pero las cosas son como son: han tenido más votos que los demás.

Según Popper, la LEGALIDAD democrática la da en número de los votos obtenidos en una convocatoria electoral; la LEGITIMIDAD, sin embargo, la otorga el "reconocimiento y el respeto progresista" a los resultados electorales: si no ganamos nosotros, dicen los "piji-progres", el gobierno de los otros será "legal", pero no "legítimo". Por ejemplo, ahora Evo Morales, tras su tercer (y último) mandato, quiere modificar la constitución de Bolivia para que le permita seguir gobernando siempre. No sé si ese intento de eliminar la posibilidad de votar, lo considerarán los "piji-progres", sobre legal, legítimo.

Todos menos los del PP están muy contentos de haberse conocido hasta ahora, porque, salvo en muchos ayuntamientos de Andalucía y algunos otros de Extremadura, las Provincias Vascongadas y Cataluña, al PP se le han acabado, como decía, las mayorías absolutas. Y lo que era un gobierno estable se ha convertido en la necesidad de establecer pactos entre todos los partidos (menos el PP). Ahí comienzan los cambalaches y los chalaneos: tras el "digno" rechazo a pactar con según quién, veremos el "toma y daca" en qué acaba.

Mucha "gente de bien" con la que he hablado últimamente, están muy preocupados. Están asustados ante el grupo de "ninis" y de "perros-flauta" que se prevé que entren a gobernar en las instituciones. Según lo que han pregonado en campaña, hay que darle a todos de todo. Y, claro, eso sólo es posible si volvemos a niveles de endeudamiento altísimos, y a incrementar los impuestos a las clases medias, las grandes paganas de los cacharros rotos en los años de Zapatero. Y a los jubilados no les deja muy tranquilos que los griegos no tengan para pagar las pensiones en julio.

O sea, que esperan que los de siempre se sigan ajustando el cinturón, terminen las jubilaciones a los cuarenta con el sueldo complementado por las empresas, no se paguen las indemnizaciones millonarias a determinados cargos, se acaben los momios, no haya coches oficiales para nadie, ni escoltas, ni gastos de representación... y que los nuevos políticos viajen en metro. Y que, con lo que se ahorre, se pueda nivelar la sociedad, y los "pobres" sean menos pobres, y los ricos menos ricos, lo que está muy bien. Falta saber quién es pobre y quién rico desde los esquemas mentales de los nuevos gobernantes.

Un amigo, desconfiando en el "dar trigo" que esperan de los partidos noveles, que ya predicaron en la campaña electoral, decía, a modo de resumen:

"¡Qué fácil es limpiar las ortigas con la p___ (el pito) de los demás!" Pues eso, a ver si no es "prometer hasta meter...". Nosotros, estoicos y resignados, siguiendo el sabio refranero, decimos que "puesto el culo en la gotera, que caiga el agua que quiera".

O sea, eso, a esperar a ver el trigo.
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