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Fútbol, elecciones, encuestas y todo eso que nos agobia

Fútbol, elecciones, encuestas y todo eso que nos agobia

Por Fernando Jáuregui
viernes 08 de mayo de 2015, 09:07h
Luego se quejarán de que encuestas como la del CIS muestren un desconcierto notable del electorado. Pero la verdad es que ocurren muchas cosas desconcertantes, que afectan a lo más hondo de la sociedad civil. Ahí tiene usted, sin ir más lejos, esa propuesta de huelga agitada nada menos que por el veterano presidente de la Federación, Ángel María Villar, que lleva más de un cuarto de siglo caciqueando en el organismo que controla el deporte-espectáculo que cada día se cuela más en nuestras radios, en nuestras televisiones, en nuestros espacios de ocio. Con este paso de Villar (secundado por no pocos futbolistas, es la verdad, aunque no por la patronal, es decir, por la Liga Profesional), el fútbol español vuelve a correr el riesgo de morir de éxito.


Por la posición intransigente del 'pope' Villar y por la actitud escasamente dialogante de un Gobierno que, sin consultar con las partes interesadas, se lanzó unilateralmente a aprobar un decreto-ley repartiendo los derechos de televisión de los clubes, un tema que jamás ha quedado resuelto del todo satisfactoriamente para el conjunto de las partes implicadas.

Me dirán ustedes que la huelga, en la que se involucran muchas de las 'estrellas' del balompié hostigadas por inspecciones fiscales decretadas por el ministro Montoro, es algo que compete a la sociedad civil, y que nada tiene que ver en su convocatoria -faltaría más- un Gobierno que lo único que ha querido ha sido racionalizar unos repartos que claramente eran discriminatorios en momentos en los que los 'grandes' clubes viven en la prosperidad, mientras algunos de los pequeños se sienten, véase el caso del Racing de Santander, amenazados con la extinción.

Y ese es precisamente, a mi juicio, el quid de la cuestión. La sociedad civil y sus relaciones con los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Y con el mal llamado 'cuarto poder', es decir, los medios de comunicación. La amenaza de huelga en el fútbol, precisamente en la penúltima jornada de Liga, precisamente dos semanas antes de la final de esa polémica Copa del Rey, en la que tantas cosas podrían ocurrir -incluso que no se jugase--, se ha convertido en un tema netamente político, ahora que ha comenzado oficialmente la campaña electoral para las municipales y autonómicas y ahora que conocemos las estimaciones de las encuestas más fiables acerca de lo que pueda o no ocurrir, que es mucho, a partir del 24 de mayo. Que pueda pararse el sacrosanto fútbol, que ha 'tomado' los espacios de ocio e información de todos los medios, que constituye el gran negocio del siglo XXI -y del XX- es algo que debe preocupar al Gobierno, a la oposición, a las instituciones y, claro, al hombre de la calle. Es un fracaso de todos los poderes precisamente para con el ciudadano que quiere que le resuelvan los problemas 'desde arriba', no que se los creen.

Y, así, me parece que aquí se plantean temas como la limitación de mandatos -veintisiete años al frente de la poderosa Federación Española de Fútbol son demasiados años--, el (no) diálogo del Ejecutivo con las instituciones, con los colectivos y, en definitiva, con los representantes de la sociedad civil, así como el papel que deben jugar en todos estos embrollos oportunistas -a ver si creen que la amenaza nada tiene que ver con la inminencia de las elecciones- los medios de comunicación. Es un fracaso colectivo que un sector tan estratégico -lo digo en serio-, como el del fútbol amenace con desestabilizarse.

La huelga podría tener consecuencias irreversibles sobre la credibilidad que los ciudadanos aún puedan mantener en quienes les representan. Esos ciudadanos que siguen atónitos los avatares de la (no) investidura de Susana Díaz como presidenta de la Junta andaluza, que ven cómo las 'fianzas móviles' en los casos de corrupción no parecen obedecer a motivación razonada alguna, que contemplan que la aplicación de la justicia es un embudo, ancha para unos, muy estrecha para otros, supongo que estarán, como yo mismo, boquiabiertos ante esta nueva muestra del mal funcionamiento de nuestras instituciones. Y que afecta nada menos que al astro-rey de los deportes. Que alguien pare esta noria loca ya.
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