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Confiteor....

Confiteor....

Por Pascual Hernández del Moral.
domingo 27 de julio de 2014, 22:05h
Todos los medios de comunicación (o lo que sean) llevan dos días dándole vueltas al YO PECADOR de Jordi Pujol. Bueno, no todos los que yo leo, hay que ser sincero. Todos los días, para tomar la temperatura de la cosa catalana rampante, me leo una página web que se intitula PUNT AVUI, extraída de una "hojita parroquial" que se llama AVUI. Y en esa hojita, hasta hoy, querido Venancio, no se había comentado nada del CONFITEOR del Molt Honorable. Hoy, supongo que porque ya no podían callar más (con minúsculas), en un recuadrito en el final de la página, se hace una referencia ambigua al YO PECADOR del Molt Honorable. Por cierto, Mas (esta vez con mayúscula) ha declarado que no tiene nada que decir sobre el asunto: hay que mirar por el cortijo, sobre todo, en estos días de tribulación.
Allá en mis años mozos (ya tenía cierta debilidad por castigarme siguiendo la res pública, querido colega) se habló, y mucho de un caso que puede que se haya olvidado: el caso BANCA CATALANA, allá por el 82, creada, por cierto, por el abuelo Florencio, del que luego se hablará, y que sirvió para financiar el catalanismo (y para contratar a Cruyff, dicho sea de paso). Hartos estábamos de oír la cantinela nacionalista: ATACAR A BANCA CATALANA ERA ATACAR A JORDI PUJOL; Y ESO ERA ATACAR A CATALUÑA. Como tanta veces, el "pope" se envolvía en la bandera nacionalista para tapar sus manchas de honestidad. No se podía dudar de él, porque eso era insultar al "país". Yo pensaba entonces cuánto rendimiento le sacó el Molt Honorable a unas octavillas arrojadas a la platea del Palau, y a unos meses de prevención: treinta y cinco años en el machito, y los hijos, los siete, "colocados".
Que de unos padres honorables pueden nacer hijos indeseables es posible, y hasta normal. Repasa, Venancio amigo, el panteón griego, y verás la cantidad de hijos de... los dioses que salieron "ranas". Por eso, no es de extrañar los líos de la camada Pujol. Y a lo mejor, la sospecha de que la UDEF (¿se habrá enterado ya el Molt Honorable qué coño es la UDEF?) pudiera descubrir más guarradas, ha llevado al padre de la camada a este CONFITEOR, que evidencia que nada hay limpio bajo el sol, ni entre los nacionalistas, dechado permanente de honradez, bonhomía y honestidad.
El Molt Honorable se fue pero no se fue, que a ver si me explico, camarada Venancio: Catalunya era Pujol y Pujol era Cataluña. Y cuando se ha retirado a un segundo plano, ha nombrado a José Rull, tras la huida de Pujol hijo, para seguir guardando el cortijo; porque a Mas le queda poquito, y no es muy de fiar, a pesar de que lo puso él.
Y yo, ingenuo de mí, me pregunto: si en el caso de BANCA CATALANA la identificación Pujol-Cataluña funcionó, ¿por qué ahora no? ¿Por qué no se defiende ahora que Cataluña es tan granuja como Pujol? Lo digo "animus jocandi", no sea que...
El argumento que ofrece como disculpa es para mear y no echar gota: el abuelo Pujol, don Florencio, el fundador de BANCA CATALANA como se dijo, dejó a sus nietos una herencia en dineros sonantes que no debió ser cosa poca, viniendo de donde venía; si a mi padre, que nos dejó a nosotros cuatro pesetas, se le ocurre llevarse nuestra herencia a un paraíso fiscal, la carcajada que hubiera provocado en el empleado del banco hubiera hecho época. Lo de la herencia pasó hace treinta y cuatro años. El argumento del señor Florencio para llevarse fuera sus dineros era prudente y miedoso: no sabía cómo iba a acabar esto, y tenía la infausta experiencia de los años treinta, así que los puso a buen recaudo. ¡A saber por dónde iba a romper la joven democracia española! El Molt Honorable, tras dudar si sí
o si no, según confiesa él, decidió quedarse con la herencia del abuelo, por aquello de respetar su última voluntad. ¡Y EN TREINTA Y CINCO AÑOS NO ENCONTRÓ UNA OCASIÓN PARA REGULARIZAR LA SITUACIÓN CON HACIENDA! ¿No será que, ante el acoso a que la UDEF, esa que el Molt Honorable no sabía quién coño era, ante el riesgo de que salieran otras muchas meteduras de mano en el cajón (léase las ITE, Millet y compañía, Andorra y Suiza), que se llevaran por delante a todos los vástagos, ha preferido un CONFITEOR que abarate la pena (el arrepentimiento hace lenitivo el castigo), y, tras todo este ruido, nos olvidemos del asunto, cosa a la que los españolitos nos hemos acostumbrado?
Como en otros tantos asuntos, ruido unos días, y luego, silencio o sordina. El muerto al hoyo, y los Pujol al bollo.
¡Ganas me dan de votar a Podemos, si demuestran tener más vergüenza que todos los que nos gobiernan!
Pero, por desgracia, ¿quién no se ha sacado alguna vez, comiendo pescado, alguna raspa de la boca? Pues eso.

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